La niña desangrada. #Dinámica #SeDicePorAhi De niño, escuché una historia familiar, donde muchos detalles quedaban ocultos bajo un velo de misterio. Por esa fecha, no reparaba en esos elementos que la situaban en la frontera de lo real y lo fantasioso. Para mí, todo había sucedido tal y como lo contaban. Incluso no dudo, que mi imaginación, le agregara ribetes que contribuyeron a convertir el suceso, en algo, aún más tenebroso. Los hechos se enmarcan dentro de la atmosfera de Semana Santa. Se decía que mientras duraba dicha celebración cristiana, los niños debían mantenerse a la vista de los adultos. Durante esa semana, los menores corrían el riesgo de ser robados, para emplear su sangre en sacrificios de santería. Aunque en mi niñez, ese temor popular ya había perdido significado, el arraigo que traía de épocas pretéritas, no lo dejaba desaparecer del todo. Nuestros padres, siempre se aseguraban de advertirnos sobre el asunto cuando se acercaba la fecha. El hecho concreto que quiero narrar, ocurrió a finales de la primera mitad del siglo pasado. Contaban que una de mis tías, siendo aún muy pequeña, desapareció del patio de su casa, donde jugaba, un día de Semana Santa. La familia vivía en el campo, algo apartado del poblado más cercano. Por aquel entonces, la industria azucarera, que era el principal rubro económico en aquella zona, daba trabajo a muchos braceros haitianos, durante la zafra. Además de la dura labor, estos cargaban con el estigma que le colgaba su condición de extranjeros y negros. Sus cultos religiosos eran considerados actos de peligrosa brujería. La casa de mi tía estaba rodeada de verdes cañaverales. Al parecer ese fue el modo que encontraron los captores, para llegar hasta la niña, sin ser vistos, aprovechando algún descuido de la vigilante madre. Fue un hermano menor, que jugaban junto a mi tía en el patio, quien aún no hablaba claro, el que, de alguna manera, pudo explicar a la madre, que un hombre, salido del cañaveral, se había llevado a la pequeña. Enseguida se dio la voz de alarma y comenzó la búsqueda, la cual no resultó tarea fácil, teniendo en cuenta, que faltaba poco para la llegada del atardecer. No fue hasta el siguiente día, que un amigo de la familia, encontró el moribundo cuerpo de la niña, sentado sobre la hierba, con la espalda apoyada en el tronco de un limonero. Tenía varias heridas, por donde se suponía, habían practicado las sangrías. Solo un milagro, propio de Semana Santa, pudo hacer que la raptada, sobreviviera a tan horrible acto. Al escuchar esa historia, siempre consideré que mi tía, tenía un don especial que la había salvado, cuando no existía posibilidad real alguna. Mientras fui creciendo, comencé a sospechar que algo de leyenda envolvía la realidad de los hechos. Nunca vi cicatrices en su cuerpo o algo más, que confirmara el sangriento secuestro, fuera de lo que contaban. Mi tía, que ha visto pasar más de 80 años desde su nacimiento, aún está entre nosotros para contar lo sucedido. #SeDicePorAhi que en Semana Santa los niños corren peligro de ser sacrificados en algún ritual religioso vudú de haitianos, pero a juzgar por la buena salud de la sobreviviente, no dudo que el racismo y la xenofobia hayan metido su mano peluda en el asunto. _____________________________________ Como estamos en el mes del terror, espero este post no resulte tardío para participar en la dinámica propuesta por @Celiolopez. Miércoles, 12 de octubre de 2022. Imagen de Rudy and Peter Skitterians en Pixabay https://pixabay.com/es/photos/mu%c3%b1eca-sangre-horror-mano-alcanzar-3635266/
3 comments
Esa frontera entre lo real e imaginación hace tu relato atrapante, y pienso igual que Vos, pudo el elemento racismo y xenofobia influir en la propagación de ese decir...y creer. Excelente Leopardo.
En el siglo pasado muchos haitianos se asentaron en Cuba. Con ellos trajeron sus ritos religiosos. Durante la Semana Santa, producto del sincretismo de las religiones africanas y cristiana, los practicantes del vudú ofrecían la sangre de animales en sacrificio a sus dioses. El rechazo a lo foráneo, hizo nacer historias que sustituían a los animales por niños, dando curso a leyendas que justificaran tal comportamiento. Agradecido por la visita.
Saludos #Leopoldo #SeDicePorAhí que esta muy buena esta dinámica!!! jajaja, voy a tener que entrarle, excelente cuento, mas terrorifica aun cuando nos enteramos al final que es real!!!!, esa foto me puede dar pesadillas. Nos leemos.