La gatica de María Ramos... #FrasesCubanas #LosCasosDelInspectorPardo María Ramos dijo haber salido de casa en la noche. Ya amanecía, cuando al regresar al reducido cuarto del solar en que vivía, descubrió el cuerpo sin vida de Virgilio, sobre un charco de sangre que comenzaba a tomar un color violáceo. El arma homicida parecía ser una piedra de machacar, empleada por María Ramos en su cocina, que encontraron ensangrentada junto al cuerpo del occiso. La bella mujer, que ocultaba el cansancio de su rostro tras el exceso de maquillaje, explicó a la policía que al llegar al cuarto solo encontró a su gata Mimí. Virgilio, que vivía con María Ramos, era un proxeneta famoso en el barrio. Todos conocían los maltratos a los que la sometía, pero nadie se inmiscuía en el asunto. Más de una vez, en el calor de la trifulca, los vecinos habían escuchado las amenazas de muerte que María Ramos vociferaba a Virgilio. Luego de cada pelea, las aguas tomaban su nivel, y volvían a ser los enamorados amantes de siempre. La tarde anterior al trágico suceso, el solar había vivido uno de aquellos sonados escándalos. Esa noche, cuando María Ramos salió a trabajar, iba profiriendo insultos y prometiendo a todos que aquella había sido la última vez que Virgilio le ponía una mano encima. El proxeneta, la despidió desde la puerta, con una sonrisa burlona dibujada en el rostro. Ya estaba acostumbrado a escuchar aquellos improperios. La gata Mimí, maullando, se froto contra las piernas del hombre. A Leopoldo Pardo, inspector de la policía que había tomado las declaraciones a María Ramos, algo no le encajaba en la historia que contaba la mujer. Ella insistía en no poder dar ninguna referencia sobre el cliente con el que había pasado la noche. La cuartada que probaba su inocencia no tenía forma de confirmarse. Todas las evidencias la señalaban como única culpable. La gata de un salto se sentó sobre las piernas del inspector, ladeó la cabeza para mirarlo como quien tiene algo que decir. Luego, se acomodó ronroneando, en espera de una caricia. María Ramos fue declarada culpable de homicidio. Nadie supo a donde se marchó la gata Mimí, única testigo de lo acontecido aquella noche, cuando su dueña fue a parar a la cárcel. La leyenda que se comenzó a tejer aquel día, contaba que María Ramos regresó aprovechando las sombras de la noche, después de recibir lo que ella llamó su última golpiza, trasformada en una hermosa gata negra, y tomó la justicia por sus manos. Relato inspirado en el refrán que dice: “la gatica de María Ramos, tira la piedra y esconde la mano” y en crónicas que cuentan el posible origen del mismo. Imagen libre de Pixabay https://pixabay.com/es/photos/gato-negro-ojos-dorados-gato-3753932/. Muestra la cara de un gato negro de ojos dorados. Miércoles, 8 de diciembre de 2021.
12 comments
Qué buen relato. Me ha gustado mucho. Que el proxeneta se llame 'Virgilio' ¿tiene algún significado? Pero lo mejor el refrán. Es muy conocido lo de 'tirar la piedra y esconder la mano' pero desconocía la primera parte. Voy a consultarlo inmediatamente en mi refranero, para ver si es una adaptación.
Virgilio era el nombre real del proxeneta que recoge la crónica. Arriba te dejé uno de los enlaces de la información que revisé para escribir el relato. Gracias por tu comentario @Loucy.
Decidido. El origen está en una obra de Platón. En españa el refrán es: 'tirar la piedra y esconder la mano, hecho villano'. Y lo del gato de María Ramos es auténticamente cubano. ¡Qué buena! Hoy he aprendido esta bella curiosidad.
Pues parece que lo de María Ramos, también tiene un antecedente que precede a la versión cubana del refrán. Acá te dejo un enlace sobre la investigación en la que me basé para escribir mi relato. https://cubaenlamemoria.wordpress.com/2016/02/26/la-gatica-de-maria-ramos/
¡Sí claro! Del grigo clásico de Patón al latín, del latín al castellano y del castellano al español de Cuba. Y allí sufe su mutación particular con la tal María Ramos. Lo que digo es que 'tirar la piedra y esconder la mano' es un dicho clásico. Pero ese añadido de la gatica de María Ramos (que yo no había escuchado nunca) es auténticamente cubano. Es una seña de identidad. Es decir, cualquier hispano hablante puede decir que alguien 'tira la piedra y esconde la mano'. Pero solamente alguien de Cuba, mencionará a la gatica de la tal María Ramos. Es un giro precioso en la adaptación de un refrán clásico que identifica la cultura/idiosincrasia cubana (es vuestro, y solo vuestro). Lo sé, puede parecer una tontería, pero a mi me encantan estas particularidades.
Entiendo, te referías a la gatica como la parte que añadimos acá y no a la tal Maria Ramos. También me gusta investigar de donde vienen las expresiones que utilizamos muchas veces sin saber su origen.
En principio pensé que el gato se llamaba Virgilio (que es un magnífico nombre para un felino). Luego entendí que era el proxeneta. Aquí se usa mucho el "Tira la piedra y esconde la mano". Bien contando, bien relatado, bien recopilado, pues me ha agradado. Saludos @Leopardo
Al parecer "la gatica de María Ramos" es la parte que le agregamos por acá al refrán que si es utilizado en muchos países y se utiliza para describir al que comete una fechoría y trata de evadir la responsabilidad. Gracias @Burkino
Vaya vaya, hasta de historia me tocó aprender.Muy bien mi estimado felino. Siempre dando más de lo que pedimos, y bueno Virgilio, a cada cochino le llega su Sábado.
Buen mini relato, mi amigo. Por lo menos descanso de las golpiza de ese proxeneta.
Una historia cautivadora de principio a fin. Ese refrán tan popular en nuestra amada Cubita tomará otra forma para mí a partir de ahora. Cuando lo escuché recordaré además de María Ramos y su gata al inspector Leopoldo Pardo, quien resolvió todo eb un tris tras. Saludos. Es todo un placer leerlo.
Ese inspector como yo que lo conozco jajaja. Mentalmente necesitaba preparando para el Continuara, así que cuando llegue al final y no lo leí me sorprendió. Cómo lo leí angustiado por eso, me toca leer de nuevo.