Sociabilidad molesta. #AlertaDeDebate Según reza el estereotipo los latinos somos personas abiertas, más aún los caribeños. Hacemos amigos con facilidad y entramos en confianza sin muchos preámbulos. A la mezcla de culturas que forjaron nuestra idiosincrasia, se le agrega el calor de nuestro clima que nos hace buscar espacios abiertos donde estamos en contacto con otras personas. Los extranjeros que nos visitan suelen expresar que el mayor tesoro de estas tierras es su gente. Seguro que la mayoría coincidirá conmigo en que no hay nada de malo en esta conducta, pero hasta la simpatía tiene sus límites. Hoy mientras hacía unos trámites legales, regresé a los años en que con frecuencia viajaba muchas horas en tren. El tedio que acompañaba esos largos recorridos provocaba que entre compañeros de viaje, completamente desconocidos, naciera una amena conversación. Era interesante cuando podías intercambiar sobre libros, películas, hobbies o cualquier otro tema enriquecedor. Alguna que otra vez me tocó compartir asiento con algún pasajero que durante el recorrido me hacía la historia de su vida con pelos y señales. Yo, que siempre he sido algo reservado para los temas personales, por lo general, me abstenía a escuchar y asentir con la cabeza. Pues la funcionaria a la que tuve que acudir en la tarde me puso a pensar en lo indiscreta que pueden ser algunas personas. Como lo cortés no quita lo valiente, tengo que ser justo y decirles que su trato fue amable y hasta accedió a adelantar la hora de la cita, tomando parte de su horario de almuerzo, teniendo en cuenta que había viajado desde lejos y todavía tendría que regresar a mi localidad. Casi desde el mismo momento en que me pidió tomara asiento frente a ella, sin nada que lo motivara, comenzó a contarme fragmentos de su historia familiar. Me habló bien de algunos parientes y mal de otros. Aprovechando que quedamos solos en la oficina, por lo del horario de almuerzo, también salpicó a sus compañeros de trabajo. Como en los viejos tiempos, yo me limitaba a escuchar, fingiendo que seguía el hilo del relato, pero en realidad solamente deseaba terminar con el trámite para salir de aquella situación que me incomodaba. La señora de la que les hablo: siempre sonriente, amistosa, espontánea; encaja muy bien en el estereotipo caribeño del cual escribí al comienzo de este post. Ahora, después de narrarles el suceso, vuelvo para preguntarles que opinan ustedes sobre el exceso de confianza ante personas ajenas. Les pido no juzguen la ética, que como profesional, debió guardar al estar desempeñando su trabajo (eso es tema para otro post). Pudiera ser, que teniendo en cuenta mi carácter, yo esté exagerando la situación y me ayuden a comprender su comportamiento. Martes, 22 de febrero de 2022.
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6 comments
Existen personas que aprovechan cualquier circunstancia para poder expresar cosas que les molesta o le incomoda de su trabajo y de pronto alguna situación personal. Creo que lo expresan a alguien que les genere cierta confianza, probablemente tú le resultaste esa persona familiar y a la vez seria, digna de escuchar sus confesiones.
Pienso que la señora en cuestión no necesita confianza en su interlocutor para explayarse en detalles de su vida íntima. A mí me pareció más algo enfermizo de su parte. En sentido general entiendo la necesidad que tenemos en ocasiones de encontrar un oído receptivo o un hombro que nos apoye.
Ay, te entiendo completamente Leopardo, porque muchas veces me ha pasado que ando en un ruta o similar y de pronto se da una conversación por X cosa, entonces terminó conversando con otras personas las cuales terminan contándome cosas relacionadas a su vida y yo simplemente asiento con la cabeza ante ello. No sé por qué, pienso que quizás nuestro aire alrededor hace que las personas sientan esa confianza o algo así o simplemente desean hablar sobre su vida con alguien. Puedo decir que si he llegado a conversar sobre cosas en mi vida, pero normalmente lo hago cuando la conversación va dirigida a eso (o sea, uso la anécdota como para reflejar una lección o similar), además que le tengo la confianza a la persona para decirla, si no, pues simplemente escuchó y comento mi opinión al respecto si la tengo y se me permite darla. El exceso de confianza incómoda, sobre todo para la persona que escucha porque es como un "quién dijo que quería oír sobre tu vida"... No todos son abiertos a querer escuchar sobre la vida de otros, así que es incómodo en muchos sentidos. Al menos es lo que considero. Nos estaremos leyendo.
Pues existen personas que simplemente son de esa manera, a mi personalmente siempre me generaba (ya no tanto) desconfianza la persona que al primer contacto ya te esta contando la vida y milagro de ella y del pueblo entero. Ahora pues no.
Yo creo que depende de la personalidad de la persona, en otro caso conozco a personas que estarían muy cómoda en esa situación y hasta intercambiarán números. Aún así, creo que debemos tener un sexto sentido por decirlo así para saber cómo manejarnos con "todos", es decir viendo las señales que nos da la otra persona con su expresión corporal, el lugar donde nos encontramos y por supuesto también estoy de acuerdo en que todo tiene un límite.
Coincido contigo en cuanto a la señora que te atendió pienso que por estar en su sitio de trabajo ha debido ser más discreta y abstenerse de contar asuntos familiares ya que no era ni el momento ni el lugar más adecuado, hay personas que no les cuesta nada relacionarse con otras y contarle cosas personales de una vez, yo en cambio suelo ser como tú reservado.