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@LeoPardo

La mujer cortada. #Español #Dinámica #NoiseWars #Noisewarts #Hubblepuff #LosCasosDelInspectorPardo Por toda la ciudad se comentaba del espectáculo de magia, que un inglés de apellido Cooper, recién llegado a la isla, realizaba en noches alternas en un pequeño teatro de la zona antigua. El local, casi en desuso, estaba teniendo un renacer que lo posicionaba nuevamente en la preferencia de los citadinos. Para una de aquellas funciones, atraído por la curiosidad, compró entrada Leopoldo Pardo. En el escenario, iluminado por un haz de luz que seguía sus movimientos, apareció el mago acicalado a la usanza tradicional: con frac, chaleco y pantalones negros, camisa blanca con cuello que cerraba con una pajarita y una capa también oscura con el interior de seda roja. Las manos cubiertas por guantes blancos y la cabeza coronada por una chistera. Lo asistía una hermosa joven trigueña enfundada en un ceñido vestido plateado. El ilusionista, en cada función, añadía alguna variación a su rutina habitual, y para los sábados en la noche reservaba su número estrella: la mujer cortada a la mitad. Fue precisamente un sábado, cuando el inspector Pardo, tomó asiento en una de las butacas cercanas al escenario. El mago, conducía a la joven del vestido plateado, a introducirse en la caja que descansaba sobre una mesa. Solo la cabeza le quedaba fuera del angosto rectángulo. Entonces, llegaba el momento en que el artista arrancaba exclamaciones de asombro del público, atento para no perderse ningún detalle. La caja se dividía a la mitad, cuando una afilada cuchilla de metal, caía pesadamente, en forma de guillotina. Luego, cuando la mujer salía íntegra y sonriente de la caja, después que Mr. Cooper retiraba la cuchilla y unía nuevamente las partes, la ovación estremecía el teatro. Al investigador se le dibujó una sonrisa de incredulidad en el rostro, mientras aplaudía contagiado por la algarabía general. Entonces no imaginaba, que la próxima vez que visitaría ese teatro, lo haría en circunstancias muy diferentes. Al terminar la función, el inglés y su joven asistente, se encontraron en el camerino. María, antes había trabajado de bailarina sin mucho éxito, al parecer, por su poca estatura. Aún conservaba la elasticidad de su esbelta figura, lo que le favoreció para que el mago la contratara como su ayudante para el espectáculo. Su piel aceitunada y sus cabellos de un negro brillante, la convertían en una mujer muy atractiva. Entre los dos había nacido una relación que traspasaba las fronteras de lo meramente profesional, pero lo mantenían en secreto, pues María estaba casada. Las noches de sábado, excitados por la adrenalina que generaba su acto sobre el escenario y la ausencia del esposo de la mujer por trabajo, se convertían en su momento de amor. El lugar de la cita, era un pequeño cuarto junto a los camerinos, al cual tenían acceso exclusivo ellos dos, pues era el local donde ensayaban y guardaban los instrumentos para la actuación. En cada encuentro, el frenesí de la entrega los dejaba exhaustos y a la vez deseosos que la semana transcurriera rápido, para amarse nuevamente. El deseo de escapar de la realidad que los atrapaba, rondaba frecuentemente sus pensamientos. Habían transcurrido casi dos meses de aquel sábado, en que el inspector Pardo disfrutó del espectáculo de magia en el teatro, cuando recibió la llamada en el Departamento de policías. Una voz agitada reclamaba la presencia de la autoridad, por un acto horrendo, que aquella mañana de domingo habían descubierto. Continuará… Miércoles, 12 de enero de 2022. Imagen libre de Pixabay. https://pixabay.com/es/photos/magic-evocar-mago-varita-m%c3%a1gica-2034144/ En la imagen varios objetos utilizados por los magos en su función.

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