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@LeoPardo

El último día del año recién terminado, compartí un relato en esta plataforma que, en un primer momento, pretendía dejar en suspense. Motivado por los comentarios que me dejaron algunos lectores, decidí darle continuación. Ahora resulta, que con esta parte que hoy les traigo, tampoco me alcanzó para el jaque mate. Pudiera pactar unas tablas con ustedes, los valientes que me leen, o sellar la partida para continuarla luego. Aún no lo sé, sus opiniones tendrán mucho que ver en esa decisión. Aquí les dejo el enlace para quien quiera conocer cómo comenzó esta historia. https://noise.app/LeoPardo/px871l2p _______________________________ El visitante. (2da parte) (Historia de terror para el último día del año) En la mañana del primer día del año, los vecinos del pequeño pueblo catapultado a la celebridad por los horrendos acontecimientos de sus dos últimas nocheviejas, fueron asomándose a sus portales, en una especie de pase de lista espontáneo. Una sonrisa cómplice, al entrecruzarse las miradas, validaba el silencioso chequeo. Los más íntimos, agregaban un tímido saludo agitando una mano, pero siempre sin pronunciar palabras. En aquel sitio, donde todos se conocían, en circunstancias como las que estaban viviendo, se olvidaban las viejas desavenencias para demostrarse sincera solidaridad. Después de una noche de vigilia, extenuados, los policías se habían retirado de las calles a descansar. Al fin de cuentas, más allá del alboroto provocado por un morador del pueblo, al mezclar alcohol con miedo, no habían tenido nada diferente a la rutina habitual. Gracias a la providencia, no hubo que lamentar males mayores. Cuando sucedió el contratiempo aún faltaba cuatro horas para la medianoche. Todo indicaba, que la atmósfera que la prensa fue creando, a medida que se acercaba el fin de año, en torno al posible regreso del asesino de Nochevieja, no había rebasado el marco de la crónica periodística. Muy pronto descubrirían, que dicha certeza, se desvanecería ante sus ojos, como un espejismo en el desierto. Todo empezó con un rumor, al que más de un vecino, se resistió a dar crédito. Como onda expansiva se extendió de casa en casa. Era el primer tema, que rasgaba la cortina del mutismo expectante, en el que se habían sumido, durante las horas transcurridas del día. La única puerta en el pueblo, que avanzada la mañana, aún permanecía cerrada, hizo disparar las alarmas del mal presagio que les robaba el sosiego. Se trataba de la farmacia, una construcción de dos pisos, emplazada en el centro del pueblo. La planta baja estaba ocupada por el negocio casi en su totalidad. Solo quedaba fuera, el espacio necesario para una escalera lateral, que a través de una entrada independiente, llevaba al segundo piso, donde se ubicaba la vivienda del farmacéutico. Cada mañana, el licenciado Rosales, bajaba de su casa y abría las puertas de dos hojas, que daban acceso al establecimiento. Por eso, muchos temieron, que la pesadilla de los dos últimos años, volvía cuál sueño recurrente, al percatarse que eran casi las 10, y las puertas permanecían cerradas. La policía no tardó en llegar, luego de ser avisada. En el lugar, descubrieron que la única puerta que permitía entrar a la vivienda, aunque cerrada, no tenía pasada la llave. Hicieron el llamado formal, a través de un intercomunicador, para anunciar la presencia policial. Nadie respondió a pesar de la insistencia. Entonces decidieron entrar y subir. La escalera, tras cambiar de dirección, luego de un descanso intermedio, desembocaba en el comedor de la vivienda. Una vez más, ante los ojos soñolientos de la pareja de policías, se develaba la escena que daba continuación a la obra macabra del llamado asesino de Nochevieja. Acomodado, en el extremo de la mesa opuesto a la puerta de entrada, estaba el cuerpo inerte de Rosales. Parecía dispuesto a comenzar su cena compuesta de un único plato servido con maestría culinaria. Los ojos y la lengua de la víctima, en esta ocasión, estaban acompañados por el dedo meñique que faltaba en su mano izquierda. La misma mano que descansaba sobre el mantel exhibiendo un reloj con sus manecillas detenidas exactamente a las 12. ¿Continuará…? Sábado, 14 de enero de 2023.

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