La hora en que mataron a Lola. El Inspector Pardo se internó por los enmarañados pasillos del solar “El Bochinche”. Allí lo esperaba, sentado sobre su cajón de limpiabotas, Lagartija, un chico de baja estatura, piel muy negra y una delgadez extrema. Era tanto su parecido con el reptil que le dio el apodo, que en el solar nadie conocía su verdadero nombre. Lagartija era el único testigo de lo acontecido, o al menos de una parte. Estaba esperando clientes a quien lustrar los zapatos a la entrada del vecindario cuando vio salir, a todo correr, a Paco Quiñones escondiendo un revólver en su cintura. Antes, se escucharon unos disparos que venían del fondo del solar donde quedaba el cuarto de Lola. Paco Quiñones era un sargento de la policía vecino del solar. Un tipo raro al que todos evitaban por su carácter violento. Se emborrachaba con frecuencia y terminada buscando pleitos con cualquiera. El inspector Pardo dio órdenes de localizarlo pues las evidencias lo convertían en el principal sospechoso del asesinato de Lola. Observando cada detalle a su pasó, el investigador, se encaminó al fondo del pasillo dónde se ubicaba el cuarto de la víctima. Tan solo traspasar la puerta vio el cuerpo ensangrentado de la mujer sobre la cama. La palidez de su tez se acentuaba por una rebelde cabellera negra. El blanco de las sábanas salpicado con el rojo de la sangre, impresionaba un cuadro de pintura abstracta. El inspector Pardo no podía evitar el impacto, que a pesar de los años, seguían causando en él, escenas como la que tenía ante sus ojos. Dolores Oropesa, nombre completo de Lola, era una mujer hermosa que había ejercido la prostitución obligada por las penurias económicas de su familia. Ya hacía un tiempo había abandonado la profesión y se dedicaba a leer las cartas e invocar espíritus. Algún que otro cliente de su antiguo oficio, se habían convertido en amantes. Los celos de aquellos hombres, que querían tener la exclusividad de la voluptuosa hembra, ponía la vida de Lola en un constante peligro. El sargento Quiñones se contaba entre los que habían recibido sus favores sexuales. A pesar de estar en febrero, aquel día hacía calor como si fuera verano. Temprano Lola abrió la consulta espiritual para presagiar el futuro de sus clientes a través de sus cartas. Paco por su parte se levantó bebiendo y a media mañana ya había consumido una botella de ron. Ebrio, como estaba, fue en busca de Lola para recordar los viejos tiempos en que la bella mujer vendía su cuerpo. Enojada con el sargento de la policía, que la interrumpía en su trabajo, la adivinadora lo echó a gritos de su cuarto, recordándole, que ella ya no era prostituta, que la dejara en paz pues había encontrado el hombre de su vida. Paco Quiñones se retiró de mala gana no sin antes sentenciarle que si ella no era de él no sería de nadie más. Frente al cuerpo sin vida de Dolores Oropesa, el inspector Pardo se percató que la herida en el pecho de la mujer no había sido causada por el disparo de un revolver. La muerte había sido provocada por un arma blanca. No sería suficiente una prueba de balística del arma reglamentaria del sargento Quiñones para inculpar al asesino de Lola. Continuara… Para encontrar otros post relacionados con el tema siga los hashtag: #FrasesCubanas #LosCasosDelInspectorPardo Martes, 21 de diciembre de 2021. Imagen libre de pixabay https://pixabay.com/es/photos/tarot-tarjetas-magia-fortuna-991041/ En la imagen unas cartas de adivinación.
3 comments
Fascinante...me atrapó de principio a fin. Voy directito a dar una ojeada a la segunda parte. Hasta ahora no pude verlas pero sin duda me estaba perdiendo una maravilla. Saludos mi estimado @Leopardo.
Que escenario.. Que historia.. Que trama.. Y que ganas de seguí la leyendo como es de injusto y nos deja a medias jijiji saludos amigo @Leonardo
Este comentario... Continuara... Cuando la historia haya concluido y pueda entender más este refrán jajaja.