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@LeoPardo

Un cuento para dormir. #AlertadeDebate. ¿Cómo durmieron hoy? ¿Cómo lo hacen regularmente? Sin ser especialistas en la materia, todos reconocemos la importancia del sueño para nuestra salud. Lo hemos experimentado en carne propia después de una noche sin dormir y un siguiente día donde tenemos que ir a la escuela o el trabajo, temprano en la mañana. Si la experiencia se repite en días sucesivos, el resultado puede ser fatal. Necesitamos del sueño como de la alimentación y el ejercicio para mantenernos en buen estado físico y emocional. Según la ciencia, las personas adultas precisamos entre 7 y 9 horas de sueño al día. En mi caso particular siento que 6 horas son suficientes. Mi reloj biológico, después de ese tiempo, activa la alarma del despertador automáticamente. Mis hábitos incluyen ir a la cama cerca de la media noche y despertar a las 6 de la mañana. Incluso los fines de semana o cuando estoy de vacaciones, pudiendo extender las horas de reposo, no lo hago. Aclaro que este hábito no tiene nada que ver con mi edad actual. Se sabe que los adultos mayores necesitan menos horas de sueño, pues su gasto de energía durante el día es menor. Desde mi juventud no ha variado mucho el tiempo que le dedico al sueño. Lo que he escrito hasta aquí, como preámbulo sirve, pero no es el motivo que me trajo a redactar este post. En el barrio convivimos con familias que tienen niños pequeños, incluso en edades preescolares. Con preocupación observo como esos menores están despierto hasta bien tarde en la noche. Por estudios científicos, también se ha determinado, que según la etapa de la vida, los menores necesitan de 14 a 10 horas de sueño diariamente. Mi pregunta en este caso es: ¿está afectado la salud de estos pequeños sus hábitos de sueño? Y con esta interrogante llego al punto donde quería: hábitos de sueño. Cuando se les pregunta, los padres manifiestan que a sus hijos no les gusta ir a la cama temprano. Remontándome a la etapa en que mis hijos tenían esa edad, recuerdo que ellos no adquirieron el hábito de acostarse temprano de forma voluntaria. Nosotros, como padres, le formamos esa costumbre. Todas las actividades diarias en la vida de los menores deben regirse por horarios. Esto creará en ellos una rutina saludable. Con respecto a nuestro tema principal, recuerdo que por todos los canales de la televisión, a las 8 de la noche, un personaje animado al que popularmente llamábamos Calabacita (por las proporciones de su cabeza con relación al cuerpo) invitaba a los menores a ir a la cama con una canción. Hoy en día aún se mantiene, pero solo se transmite por uno de los canales. De esta manera, también se despedía la programación infantil, dando paso a la de adultos. Para entonces, la televisión era el medio, casi exclusivo, para proporcionar entretenimiento en los hogares. Hoy la realidad es bien distinta. En nuestra casa, rara vez a las 9:30 de la noche, los niños permanecían aún despiertos. Todo este proceso comenzaba desde garantizarles el aseo y la alimentación a su tiempo, hasta acompañarlos con cuentos a la hora de acostarse. Después de un tiempo, ellos mismos sentían la necesidad de ir a la cama temprano. No podemos permitir que los menores, por su cuenta, decidan sus horarios. Sobre todo cuando estos influyen directamente en su salud y rendimiento escolar. Los especialistas recomiendan alejar las pantallas, al menos dos horas, antes del momento del descanso. Todos conocemos que esta indicación se cumple bien poco. Los niños van a la cama con su tablet para buscar el sueño. Tampoco nosotros, como adultos, hacemos mucho caso de estas recomendaciones. Pensamos que no pasa nada, pues igual encontramos el sueño, pero no sabemos que el asunto está relacionado con la calidad de ese sueño. La calidad es un aspecto importante para que el sueño sea reparador y cumpla su objetivo. Como no siempre los padres, responsables del correcto descanso de sus hijos, son receptivos a las sugerencias en aspectos relacionados con los métodos de crianza, les tocó a ustedes que me leen, escuchar mi preocupación respecto al tema. Puede ser que ustedes compartan mi opinión, pero puede que opinen que estamos experimentando un cambio en los hábitos del sueño, donde las tecnologías están jugando un papel decisivo. ¿Será que los pequeños, ya no necesitan más, un cuento para dormir? Abrimos el debate a través de sus opiniones para llegar a una mejor comprensión del asunto. Lunes, 2 de mayo de 2022.

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