Un cuento para dormir. #AlertadeDebate. ¿Cómo durmieron hoy? ¿Cómo lo hacen regularmente? Sin ser especialistas en la materia, todos reconocemos la importancia del sueño para nuestra salud. Lo hemos experimentado en carne propia después de una noche sin dormir y un siguiente día donde tenemos que ir a la escuela o el trabajo, temprano en la mañana. Si la experiencia se repite en días sucesivos, el resultado puede ser fatal. Necesitamos del sueño como de la alimentación y el ejercicio para mantenernos en buen estado físico y emocional. Según la ciencia, las personas adultas precisamos entre 7 y 9 horas de sueño al día. En mi caso particular siento que 6 horas son suficientes. Mi reloj biológico, después de ese tiempo, activa la alarma del despertador automáticamente. Mis hábitos incluyen ir a la cama cerca de la media noche y despertar a las 6 de la mañana. Incluso los fines de semana o cuando estoy de vacaciones, pudiendo extender las horas de reposo, no lo hago. Aclaro que este hábito no tiene nada que ver con mi edad actual. Se sabe que los adultos mayores necesitan menos horas de sueño, pues su gasto de energía durante el día es menor. Desde mi juventud no ha variado mucho el tiempo que le dedico al sueño. Lo que he escrito hasta aquí, como preámbulo sirve, pero no es el motivo que me trajo a redactar este post. En el barrio convivimos con familias que tienen niños pequeños, incluso en edades preescolares. Con preocupación observo como esos menores están despierto hasta bien tarde en la noche. Por estudios científicos, también se ha determinado, que según la etapa de la vida, los menores necesitan de 14 a 10 horas de sueño diariamente. Mi pregunta en este caso es: ¿está afectado la salud de estos pequeños sus hábitos de sueño? Y con esta interrogante llego al punto donde quería: hábitos de sueño. Cuando se les pregunta, los padres manifiestan que a sus hijos no les gusta ir a la cama temprano. Remontándome a la etapa en que mis hijos tenían esa edad, recuerdo que ellos no adquirieron el hábito de acostarse temprano de forma voluntaria. Nosotros, como padres, le formamos esa costumbre. Todas las actividades diarias en la vida de los menores deben regirse por horarios. Esto creará en ellos una rutina saludable. Con respecto a nuestro tema principal, recuerdo que por todos los canales de la televisión, a las 8 de la noche, un personaje animado al que popularmente llamábamos Calabacita (por las proporciones de su cabeza con relación al cuerpo) invitaba a los menores a ir a la cama con una canción. Hoy en día aún se mantiene, pero solo se transmite por uno de los canales. De esta manera, también se despedía la programación infantil, dando paso a la de adultos. Para entonces, la televisión era el medio, casi exclusivo, para proporcionar entretenimiento en los hogares. Hoy la realidad es bien distinta. En nuestra casa, rara vez a las 9:30 de la noche, los niños permanecían aún despiertos. Todo este proceso comenzaba desde garantizarles el aseo y la alimentación a su tiempo, hasta acompañarlos con cuentos a la hora de acostarse. Después de un tiempo, ellos mismos sentían la necesidad de ir a la cama temprano. No podemos permitir que los menores, por su cuenta, decidan sus horarios. Sobre todo cuando estos influyen directamente en su salud y rendimiento escolar. Los especialistas recomiendan alejar las pantallas, al menos dos horas, antes del momento del descanso. Todos conocemos que esta indicación se cumple bien poco. Los niños van a la cama con su tablet para buscar el sueño. Tampoco nosotros, como adultos, hacemos mucho caso de estas recomendaciones. Pensamos que no pasa nada, pues igual encontramos el sueño, pero no sabemos que el asunto está relacionado con la calidad de ese sueño. La calidad es un aspecto importante para que el sueño sea reparador y cumpla su objetivo. Como no siempre los padres, responsables del correcto descanso de sus hijos, son receptivos a las sugerencias en aspectos relacionados con los métodos de crianza, les tocó a ustedes que me leen, escuchar mi preocupación respecto al tema. Puede ser que ustedes compartan mi opinión, pero puede que opinen que estamos experimentando un cambio en los hábitos del sueño, donde las tecnologías están jugando un papel decisivo. ¿Será que los pequeños, ya no necesitan más, un cuento para dormir? Abrimos el debate a través de sus opiniones para llegar a una mejor comprensión del asunto. Lunes, 2 de mayo de 2022.
Log in to join in Reading is open to everyone. Replying needs an account.
8 comments
Primeramente quiero decir que estoy de acuerdo con lo que planteas con respecto a que son los padres quienes que le hacen los hábitos a los niños, sea el de dormir a una hora en especifico u otra cosa relacionada a su rutina. Sobre todo siendo pequeños es cuando más afinco se le tiene que dar al asunto, puesto que los niños no saben de rutina, de horas de sueño y demás cosas similares, ellos comienzan a aprenderlo con el adulto, quien le señala las horas para dormir, para comer, entre otras, si uno no le crea la rutina al niño, eso será como bien dice un dicho "cuchillo para su propia garganta", ya que luego cuando el adulto quiera darle una rutina o desee que duerma temprano porque se levantara temprano, se le dificultara. Por suerte en mi familia siempre hemos tenido esa noción y mi hermana desde bebé siempre le creo el habito a mi sobrina de ir a dormir, por eso ella ya sabe que a partir de las ocho, es horas de prepararse para dormir (en realidad es horas antes, porque ya a las ocho se duermen). Ese tipo de cosas no la va a crear el niño por si solo, porque si fuese así, entonces los niños no pasarían toda la noche despiertos (los que no tienen el habito), porque he notado ese tipo de cosas, por ejemplo con mi prima, que no le creo el habito de dormir temprano, entonces para hacerlo dormir es todo un proceso. Recuerdo que cuando era pequeña, mi mamá solamente decía "es hora de dormir" y todos de manera natural, nos arreglábamos para ir a dormir, era muy raro cuando nos quedábamos a dormir tarde, es más, era imposible, porque ya al cuerpo saber que esa era la hora de dormir, inconscientemente terminábamos con sueño o quedándonos dormido a mitad de lo que sea que estuviéramos viendo o haciendo en las horas de dormir. Así que para mi también es una preocupación el hecho de que no le estén creando el habito de dormir a los niños, principalmente porque eso les afectara, quizás no de inmediato, pero más adelante eso puede traer padecimientos graves a su salud. Es lo mismo que darle en exceso dulces, puede quede inmediato no se vea las consecuencias, pero es probable que de adulto, ese ser sufra de algún padecimiento en cuanto al azúcar. Por eso debemos de cuidar a los niños, porque todo termina saliendo a la luz, ya cuando es demasiado tarde. Nos estaremos leyendo.
Un niño es moldeable como el barro. Son las manos adultas las encargadas de darle una figura. Siempre partiendo del respeto que merecen como seres independientes que son. Los hábitos de las rutinas diarias son importantes, son formadores de conductas y necesarios para la salud. Agradecido, como siempre, con tu opinión @Denis4.
También sirven para funcionar en sociedad ya que nos crean el patrón a seguir, sobre todo en los trabajos, ya que nos creamos secuencias de lo que debemos hacer... O sea, los hábitos son importantísimos, no podemos simplemente obviarlos. Darle independencia no significa dejar de lado nuestro deber de padres.
Sería interesante mirar alguna estadística porque es muy posible que eso que tu indicas, esté ocurriendo no en pocos lugares del mundo. Es posible también que esas horas que faltan en la infancia y adolescencia al dormir, tengan que ver con la cosecha de adultos más vulnerables a enfermedades degenerativas cómo el Alzheimer y otros problemas cerebrales. Planteas un aspecto bien interesante. PD: Pocas veces me leían un cuento infantil al dormir, pero si me acostumbraron a hacerlo temprano.
Hasta el aislamiento por la pandemia puede estar influyendo en eso. Los niños al tener menos actividades al aire libre gastan menos energía y dedican más tiempo al entretenimiento pasivo por medio de las tecnologías. Como resultado los horarios de sueños se desplazan y provocan que vayan más tarde a la cama. Tendremos que buscar que opinan los estudiosos del tema. Yo solo compartí mi preocupación desde mi posición de simple observador. Conociendo como te gusta crear historias es difícil imaginar tu infancia sin cuentos. Seguro tus futuros hijos contarán otras experiencias. Gracias @Burkino por tu comentario complementario.
Querido hermano. Apoyo tus palabras y argumentos, así como la gran preocupación. En nuestra época solo veíamos dibujos animados hasta terminar la tarde, en la noche no se mostraban. Hoy día hay muchísimos canales infantiles de televisión por cable que transmiten 24 horas del día. La culpa es y seguirá siendo de los padres por no crear esos hábitos. Si a ellos no se los dieron, deben pensar que eso daña a sus hijos. 20 puntos para ti, hermano mío
Pues es obvio que las nuevas tecnologias, smarts, tablets, videjouegos, han significado un cambio en las rutinas del sueño, no solo de los adultos, si no de los mas pequeños de la casa, a los que se les permite tener uno y como si de cualquier juguete se tratase se lo dejan sin supervisión por el tiempo que este quiera, se que no es la regla, que habrá padres mas preocupados, dedicados e intrusivos en la educación de sus hijos y su comportamiento, que limitan el uso de los mismos, pero seamos realistas, esos son los menos. No tengo hijos pero tengo acceso a los pequeños de mis familiares cercanos y lo que veo no me gusta, pero como se que opinando en vez de hacer un bien me voy a ganar un regaño de un padre ocupado que no tiene tiempo de fijarse en lo que yo desde afuera noto... me tengo que quedar en mute!!!.
Cumplir con las horas de sueño que nuestro cuerpo requiere de acuerdo a nuestra edad y al gasto de energía que a diario tenemos es fundamental ya que de esa manera vamos a poder rendir en nuestras actividades jornada tras jornada de la mejor manera posible, debemos cuidar nuestra salud pues es lo más importante ya que si no gozamos de ella es imposible tener una vida plena.