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@LeoPardo edited

El visitante (historia de terror para el último día del año) Mientras menor era el tiempo que restaba para que se extinguiera el año, más crecía el desasosiego entre los vecinos de aquel pueblo. Todas las familias, a la vez que se preparaban para la celebración, también lo hacían para impedir que algún extraño se escurriera en sus casas. La policía local, que tradicionalmente se tomaba un descanso por las fiestas, en esta ocasión, había solicitado refuerzos al mando provincial. No estaban dispuestos a permitir la más mínima posibilidad de que los terribles hechos del pasado se repitieran. En un pueblo olvidado, como el de este relato, cualquiera situación que apartara a sus habitantes de la rutina diaria, se convertía en un gran acontecimiento recordado por años. Primero, pasaba a formar parte de la fábula local para, con el tiempo, transformarse en leyenda. Por eso, hace tres años, cuando el primer día del calendario, despertaron con la noticia del horrible asesinato de la señorita Ruiz, comenzó a tejerse la historia del suceso, que más aterrorizaría a los pobladores de la villa desde su fundación. Maestra de escuela por más de 50 años, era querida y respetada por todos. La policía no pudo encontrar ni móvil, ni culpable. Era una mujer, a la que no se le conocía enemigo posible alguno. Alguien, que al parecer, había esperado la llegada del nuevo año junto a ella, terminó asesinándola y montando toda una escena para eternizar el momento. A la mañana siguiente encontraron el cuerpo ensangrentado de la maestra, sentado a la mesa del comedor frente a un plato, donde estaban servidos sus propios ojos y lengua. De no ser por lo aberrante del cuadro, cualquiera hubiese elogiado la maestría con que habían presentado el “alimento”. El reloj, que descansaba sobre un estante del comedor, estaba detenido, marcando las doce en punto. Y si aquel crimen trastocó la apacible vida de todos los vecinos, lo que sucedió al año siguiente, terminó por desvanecer la notoriedad, que distinguía al sitio, como el más tranquilo, probablemente, de todo el país. Pasados 365 días del aún impune asesinato de la maestra, cuando cada familia celebraba la llegada de un nuevo año, esforzándose por enterrar el pasado, recibieron el segundo golpe. A juzgar por el modus operandi, el nuevo zarpazo, llevaba la misma firma del homicidio anterior. La prensa amarillista se apresuró en bautizar al autor como “el asesino de Nochevieja”. La familia Linares, era tan antigua en el pueblo, que nadie podía asegurar, que no estuvieran ya allí en el momento de su fundación. El día fatal, solo el señor Linares y su esposa habitaban la casa que otrora, por esta fecha, rebosaba de vida. Los demás miembros de la familia se encontraban desperdigados, por otros sitios, dentro y fuera del país. Ese año no recibieron invitados para la celebración, oportunidad que aprovechó el asesino para regodearse en su perversidad. Después de quitarles la vida, los acomodó en ambos extremos de la mesa del comedor, uno frente al otro. En esta ocasión, al horrendo menú de la primera vez, le añadió sendas copas, llenas con la sangre de sus víctimas,hasta la mitad. Un añejo reloj de pared mostraba sus manecillas detenidas a las 12. El pueblo quedó consternado, y sus moradores, terminaron encerrándose por varios días en sus casas, antes de retornar a sus rutinas. Poco más que registrar los hechos, pudo hacer la policía ante el nuevo caso. Hoy vuelve a llegar el último día del año, momento que, en circunstancias normales, todos aprovecharían para celebrar. Sin embargo, las caras de los vecinos muestran una expresión bien alejada del ambiente festivo. El recelo de unos con otros, es tan denso, que se respira en el aire. Muchos pares de ojos, al mismo tiempo, escudriñan tras las cortinas, los movimientos del vecindario. Cada quien, se ocupó de antemano, de asegurar las posibles vías de accesos a su vivienda. Los más desconfiados, ya han chequeado varias veces, no sea que haya alguien escondido dentro del ropero o debajo de una cama. La policía está apostada en las entradas del pueblo y hacen recorridos por las calles regularmente. Nadie se siente seguro, el esfuerzo oficial ha provocado el efecto contrario al concebido. Ahora mismo, el visitante asesino puede estar muy cerca. Tan cerca que… de darte la vuelta, puedes tenerlo frente a ti. ¿Continuará...? Sábado, 31 de diciembre de 2022.

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