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@LeoPardo

La dinámica propuesta por @Sabita invitándonos a #LaCarpaDeLaFantasía me hizo recordar una historia que les narré hace unos meses noise.cash/post/l74jz9pr Hoy vengo a continuar aquel relato que contaba sobre un chico que hizo realidad su sueño de convertirse en artista de circo pese a la oposición de su padre. Después del espectáculo. #HistoriasdeAragüí Cuando llegó el día del adiós, para quien se había convertido en el rey del hilo de plata bajo la carpa del circo, una gran tristeza lo embargó. Aún era un niño cuando se presentó por primera vez ante el público que desde entonces siempre lo premió con la ovación al final de su actuación. Durante su larga carrera había alcanzado la maestría como equilibrista. Caminando sobre la cuerda floja en las alturas, parecía flotar en el vacío, a la vez que hacía juegos malabares con pelotas, aros o clavas. El número favorito de los espectadores era el equilibrio con los bastones del diablo. La arena solo quedaba iluminada por el fuego en los extremos del bastón que manipulaba con otros dos que sostenía en sus manos. Las llamas dibujaban figuras en la oscuridad provocadas por las piruetas del bastón en el aire. Cuando se encendían de nuevo los reflectores todos aplaudían admirados por la destreza del artista. Pero los años y el rigor de la profesión podrían fin a su carrera artística e inevitablemente llegó el día en que recibió sus últimos aplausos. Nadie en el público advirtió las lágrimas que anegaron sus ojos, mucho menos el dolor que le encogía el pecho. Aquella había sido su danza final sobre el hilo de plata bajo la carpa del circo. Volvió al pequeño pueblo de Aragüí en uno de los trenes que cada día se detenían en su estación. No pudo evitar recordar cómo, hacía ya tantos años, había logrado convencer a su padre para que le permitiera, en un tren como aquel, irse a recorrer el país formando parte del elenco de su primer circo. Sabía que en su terruño natal encontraría el respeto y admiración de sus paisanos que sentían orgullo de tenerlo entre los suyos. Aun así la nostalgia lo abrumaba. Pero esta historia no termina triste. Fueron los niños los que devolvieron la habitual sonrisa al rostro del rey del hilo de plata. Aún podía entregar mucho de su arte y sembrar la semilla en los pequeños para hacer germinar nuevamente la fantasía del circo. En la Casa comunal de cultura encontró el apoyo necesario para fundar la Brigada circense. El artista se convirtió en maestro y los chicos fueron los que más agradecieron tal decisión. Muchos, como él en su infancia, soñaban con las luces y los aplausos después de cada salida a la arena. Magos, contorsionistas, malabaristas, payasos y por su puesto equilibristas conformaron un espectáculo que lo regresó, junto a sus alumnos, a las giras y a sentir la emoción que reservaba cada presentación. Entre aquellos aprendices hubo quienes se destacaron y llegaron a la Escuela Nacional de Circo para después formar parte de elencos nacionales e internacionales del arte circense. Cada uno de ellos llevaba el agradecimiento para quien le enseñó los primeros pasos en este difícil camino. ____ Historia de ficción basada en hechos reales. Viernes, 4 de febrero de 2022.

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