#Relato #Historias #Español #DeCalidad "Alerta de Huracán." El aviso le cayó como un cubo de agua fría. Salía de su trabajo cansada y deseando un tiempo de tranquilidad en su hogar; ahora posiblemente interrumpido por la alerta de huracán. Su categoría y alcance aún era desconocido, pero se esperaba elevado. Respiró hondo y tomó de la mano a su pequeño hijo de 3 años. Caminaron rumbo a casa mientras ella iba pensando cómo proceder. Trataría de llevar la situación de la mejor manera, sin entrar en pánico ni desesperarse. Una vez que entró al apartamento tomó todas las precauciones necesarias ante situaciones de emergencia y desastre. Había pasado por momentos así en otras ocasiones, eso de cierta manera le daba ventaja. Mientras organizaba y recogía los objetos de valor, pensaba en las palabras de la nana aquella tarde, mientras apenada le daba la noticia: "-El niño aprovechó un descuido y tomó de la despensa una caja completa de bombones de chocolate. No dejó más que dos. Lo siento mucho, Georgina. Sé cuánto lo alteran..." Preparó un café y se sentó en el sofá, bebiéndolo en pequeños sorbos. Debía recuperar energías para contrarrestar lo que estaba por comenzar. Esos ojitos traviesos hablaban por sí solos... _____________________________________________________________________________ Si creíste que de veras la historia iba de un "evento meteorológico" te diré que caíste en mi #TrampantojoLiterario, herramienta que utilicé para disfrazar la realidad de un niño que luego de comer chocolate de más probablemente termine tan explosivo como un huracán categoría 4. Sin exagerar. Quienes somos madres/padres conocemos de este tema. El chocolate así como es una golosina deliciosa que endulza la vida de los pequeños, también los llena de energías y hasta puede alterarlos. Todo esto en la mayoría de los casos, o al menos en mis niños. Por eso les regulo el chocolate y lo quito de su alcance. Solo les doy en pequeñas porciones. Y si creen que exagero cuando digo que algunos se vuelven un huracán de energía, pueden preguntarle a un "niño-grande que hace travesuras por estos lados y qué de seguro sabrán quién es. Daré una pista: su nombre tiene algo de numeritos... O a una niña con alma libre que el chocolate en abundancia la inspira a crear historias de hadas multicolores y ranitas mágicas, amiga entrañable de Peter Pan... Pero no digo más. Si sabes a quiénes me refiero coméntalo y deja tu opinión sobre los choco-niños y las lates que desatan estilo huracán. #EscritoPropio.
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4 comments
Provocando a kike y a la wendy! El chicochoco y la ranihada! Buena trampa para los venezolanos asustados! Eres malosa! Ojalá todo vaya bien! Saludis
Coincidió...!! Lo escribí y justo después de publicarlo fue que me enteré lo de los venezolanos. Lo de provocar sí que va en serio. Pero seguro ni me leen ni saltan jejeje. Saludis de tarde-noche. Por acá con luz, a ver hasta cuando.
Ciertamente caí en tu trampa o maraña, jejeje. Penssba en el ciclón que amenazaba mi país. Pero del huracán que mencionas es enloqyecedor. Recuerdo un joven que un día se tomó 2 refrescos de 3 litros cada uno de sabor muy dulce. Eran las 11.30 pm y abdaba corriendo como loco y no dejaba dormir a nadie.
Jajaja me imagino ese fenómeno, habrá ganado un récord Guinness. Te cuento que cuando escribí esta historia no tenía idea del huracán que amenazaba tu país, todo fue producto de la casualidad. Del chocolate y su poder energetizante sí conozco; a los chiquilines de casa les regalan de USA y les encanta, pero se los raciono porque se ponen como huracán. Gracias por pasar. Abracitos.