Hace un instante leía recuerdos fugados a conciencia de unas letras perfectas, acerca de un abuelo. (los pueden encontrar aquí: https://noise.app/discussions/wk6x8xwk) Luego de leerlos, también se desataron los míos y la verdad es que les daré permiso, a través de diferentes publicaciones que iré agrupando en esta etiqueta (aún no funcional por lo que parece), pero que estaré utilizando. #HistoriasDeUnAbuelo. "Un banquete constante." Llegada la tarde se le puede ver como hormigón por la cocina, de aquí para allá, elaborando platillos. Unos forman parte de esas tradiciones culinarias que heredó de sus padres y abuelos; otras parte de la necesidad de crear con lo poco que se tiene. A mi abuelo Felo siempre le gustó la cocina, y nació con mano para ella. No era nada raro encontrarlo allí, en aquel rinconcito, revolviendo esa sopa deliciosa que sabe preparar, o elaborando esos garbanzos que le quedan como a nadie más en la familia. ¿Será por sus raíces asturianas? Quizás... Pero desde hace algunos años se convirtió en una responsabilidad, luego de que mi abuela quedara ciega de ambos ojos. Ahí pasó de domingos y fechas señaladas a la cotidianidad. (No me gusta llamarlo "rutina" porque podría sonar a aburrimiento, a pura obligación; no siendo así. El caso es que cada tarde se le encuentra allí, en la cocina, disfrutando sus distintas creaciones y lo que es más, permitiendo a mi abuela y algún que otro visitante disfrutar de ese sazón como la gloria misma. Y es aquí cuando reconozco que él prepara un banquete constante, nó porque en su mesa se encuentren los más exquisitos manjares, ni porque los invitados sean de alto ringo-rango o alcurnia; sino porque más allá de lo sencillos que puedan llegar a ser, él los prepara desde el corazón, con esa pasión que tiene desde que era pequeño y que, aunque hayan pasado más de 70 años, nunca ha menguado. #EscritoPropio.
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6 comments
Hay amiga, me has acordado a mi abuelo pero en la modalidad contraria con su cultura de hombre de campo en que solo las mujeres iban a cocinar y ellos al campo, no sabia ni pelar un plátano fruta. Pero mira tú abuelo que maravilla poder toda la familia disfrutar de su sazón. Después llegó la era de los cheff y todo cambió.
Te entiendo, antes se tenía esos prejuicios en la cocina... Y aún hay quien los mantiene. Mi abuelo en cambio siempre disfrutó la cocina y no le daba vergüenza, al contrario, se siente orgulloso al igual que nosotros de él.
Amo hablar de los abuelos y ancestros en general, mi papá era descendiente de canarios y tenía una sazón para la cocina que solo mi esposo ha podido igualar. Y ambos siempre con el mismo cantar, "no es la sal es la pasión con que me hacen cocinar"
Cómo no hablar de ellos!! Y es que la pasión y el amor con que se cocina, el el ingrediente especial que hace que todo tome el mejor de los sabores. Gracias...🥰🥰
Virtudes del hombre grande y bueno.. por el contrario el abuelo de mis nenas odia la cocina, jamás en su existencia ha calentado un poco de agua para hacerse un té o un café para sí mismo.. El es muy bueno y todo, pero es extremadamente dependiente cuando de cocinar se trata. Dios cuide a los abuelos. Abrazos. @carlosoli
Ojalá siempre estuviesen ahí! Nada como los abuelos!! Aunque reconozco que nó muchos hombres disfrutan de la cocina, la mayoría por cuestiones de crianza y hasta prejuicios arraigados. Lo que me hace valorar mucho más al mío. Saludos.