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@LadySweetOnNoiseApp

#Español #DeCalidad #Relato #HistoriasDeVida #Apagón "Una noche más." El momento esperado llegó, como de costumbre. Colocar las velas no es en absoluto un plan romántico, mucho menos ninguna especie de ritual. Por el contrario, la rutina lo ha vuelto parte del día a día; o mejor, del noche a noche. Ventanales abiertos en espera de sofocar el intenso calor luego de un día soleado, a esa hora se perciben pequeños atisbos de una brisa que refresca el cuerpo cansado. A través de ellos también llegan los sonidos propios de la naturaleza: grillos que insistentemente se mezclan con alguna carcajada de niño que no logra conciliar el sueño, el "Ven que colé café" de alguna vecina y hasta el "Ño, otra vez" a modo de queja y pesadumbre ante la imposibilidad de cambiar la situación. Mirar al cielo estrellado y querer perderse en ese infinito oscuro y desconocido, con la certeza de que no puede haber nada peor de lo que se vive aquí abajo, en este rinconcito. Detallando las estrellitas que brillan mientras te preguntas si atrapar una solucionaría la oscuridad impuesta. Lo piensas y tiene sentido, con una sola habría para el barrio entero, y hasta más. ¡Luz! Ya hasta puedes visualizarla en todo su esplendor pero ¡No! , es solo un espejismo; estos no ocurren únicamente en el desierto, también en las islas. Además, burlar la oscuridad no es la única necesidad, también se antoja un poquito de agua fría y las estrellas no poseen carga eléctrica, ¿o si? ¿Qué tal si un rayo es la solución de todo? El más pequeñito da para prender los ventiladores, el refrigerador y hasta la radio; con una musiquita todo es más llevadero. El televisor no es tan importante, total, pa lo poco que ponen... El reloj continúa adelante, indetenible, más el tiempo se me antoja pausado. Sigue enfrascado en contar 60 minutos cada hora cuando lo que debería marcar el doble. Así las cuatro horas que tocan dejan de ser tan intensas, tan punzantes. Pero ahí sigue él con su tic-tac cada vez más despacito, desde mi sentir. No es lo mismo para otros que recogen los sillones del portal y cierran la puerta tras de sí, dispuestos a cerrar los ojos entre zumbidos de mosquitos sedientos de sangre y goterones de sudor que empapan el cuerpo. ¡Misión imposible! Las doce llegan sin necesidad de campanadas que la anuncien; suficiente con los que esperaron en silencio y que ahora eufóricos dejan escapar un grito de ¡Llegó! ¡Al fin! Y corren a su cama a refugiarse en sus sueños; esos donde abunda luz al por mayor, esos en los que sobran sonrisas y las carencias quedaron en el baúl de los recuerdos. ¿Una utopía? Probablemente. Pero igual es tan mía que nadie puede arrebatarla... A estas alturas ya casi amanece y lo sé sin que el sol llegue a salir. Lo intuyo luego de que el fresco se haya cortado y el silencio y la oscuridad vuelvan a inundar todo a mi alrededor. Me pongo de pie, voy hasta el baño a lavar mi cara tan larga y pesada que casi llega al suelo. Toca una nueva jornada que demanda un extra de energía y fuerzas para esta constante llamada vida. Dentro de unas horas volverá a anochecer y se repetirá el mismo ciclo sufrible de una noche más. ________________________________________________________________________ #EscritoPropio a modo de #Desahogo ante una de los tantas realidades que envuelven mi vida y la de tantos coterráneos. Gracias por llegar hasta aquí. Perdón por este desvarío pero fue lo que hoy surgió.

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