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@LadySweetOnNoiseApp

#Español #EnEspañol #Historias #Relato #AlertaDeDebate "Demasiada sinceridad." Ania era una señora que hacía algunos años vivía sola. Su apartamento estaba situado en uno de los edificios más grandes de la ciudad. Vivía rodeada de muchos vecinos a los cuales conocía de sobra, más entre ellos no existían fuertes lazos de amistad. El motivo era simple: demasiada sinceridad. Ania tenía una personalidad con la cual pocas personas se sentían a gusto. Bastaba preguntarle algo para que respondiera con una verdad tan brusca que sorprendía a todos. Su lema era: "la verdad aunque duela", pero no se detenía a pensar que la verdad podía expresarse de mejores maneras, con un toque de sutileza. Quien antes era su mejor amiga hoy evitaba cruzarse con ella en cualquier sitio. Y es que sin importar cómo iniciara la conversación, el final siempre era el mismo: una sinceridad espantosa. Si le preguntaba si le gustaba su nuevo vestido, ella sin titubear respondía: -No, está horroroso. Ante su opinión sobre un maquillaje o corte de cabello decía: -Qué va, no te queda nada bien. Cualquier comentario o pregunta ella lo expresaba de manera tan cortante que hería. Su verdad era muy dolorosa. Pero lo peor de todo es que creía tener el derecho para actuar así. Tampoco se trataba de que tuviera que mentir o fingir para agradar a los demás, es que sencillamente debía comprender que había mejores formas de decirla. La verdad sazonada con sal hubiese permitido a los demás aceptar su criterio y hasta agradecer su franqueza y ayuda. Pero la realidad es que la soltaba tan hiriente que solo provocaba apartarse de su lado. El tiempo pasaba y el mundo mostraba cambios, más Ania continuaba con la misma personalidad de siempre. Su lema seguía siendo: "la verdad aunque duela" y gracias a él se encontraba hundida en aquella soledad. ________________________________________________ #AbroDebate: ¿Conoces alguien como Ania? ¿Qué crees de este tipo de conducta? Yo en lo personal amo la verdad y me considero una persona sincera, pero trato de expresarme de manera tal que no hiera los sentimientos ajenos. Considero que la sinceridad, como todo en la vida, requiere un equilibrio. Que los demás lo acepten o tomen a bien depende del modo en que digamos las cosas y hasta el tono. No hay necesidad de expresarnos con frialdad o aspereza, por el contrario, la empatía es esencial para que nuestra sinceridad no ofenda. Pongámonos en el lugar de la otra persona, pensemos cómo nos sentiríamos si alguien nos dijera algo similar. Y tú, ¿Qué opinas sobre este tema? #CuentaLoQueQuieras que #TeEstaréLeyendo.

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