Disfrutando la noche... La noche se adentra cada vez más en oscuridad y quietud. El reloj se acerca a las doce campanadas que anunciarán un nuevo día en el calendario, y claro está, en mi. A lo lejos una cigarra impertinente quiebra por ratos el silencio; le sobra el derecho para hacerlo y quizás también los motivos... La brisa penetra por la ventana más cercana y llega hasta la cama donde cómodamente les escribo estas líneas ahora, esperando en pocos minutos descansar. El cansancio me invade y perfectamente pudiera estar durmiendo hace horas. El momento es el ideal para hacerlo, los niños descansan y luego del enorme aguacero que cayó durante toda la tarde, la temperatura se hace aún más agradable. Pero siento que también es el momento ideal para disfrutar de este momento. Podría parecer una locura o una frase trillada, pero es la realidad, mi realidad. La noche, como les he contado en otras ocasiones, es mi instante favorito del día. Deambular por la casa semi-oscura, escuchando mis pasos en la serenidad que implica dejar atrás el bullicio del día, no tiene comparación. Ropa ligera y cómoda, cabello suelto y despeinado, sin maquillaje; piel suave y perfumada de esa crema que tanto me gusta... Son esas cosas simples pero que me engrandecen, me convierten en esa reina o dama de la noche que me encanta ser: yo misma. Todas las preocupaciones quedan congeladas en el tiempo, al igual que aquellos pendientes y cosas sin resolver. Mañana será un nuevo día para intentar, para luchar, para vencer... Ahora es de noche y yo soy su dueña, la única que puede decidir qué hacer con ella, en qué emplearla; si dejarla pasar de manera rutinaria o, por el contrario, disfrutarla a plenitud. La música a mi lado en tono bajo opaca la respiración de los pequeños que, a mi derecha y desde su litera, sueñan con juegos, travesuras y quién sabe cuántas cosas más... Elimina también el sonido que, desde la sala, se cuela por las ventanas, fruto de una de las tantas fiestas de mi vecindario. Y a la vez, relaja a mi amante y compañero de vida que, a mi izquierda, hace rato contó ovejitas. Un té negro bien caliente me espera en la cocina, para culminar con broche de oro este, mi preciado momento. Mientras la cama me extiende sus brazos para fundirnos en un solo ente, cerrar los ojos a la vida y abrirlos a los sueños, a la esperanza, a mejores momentos por venir; no solo para mi, sino para todos. #DeCalidad #HistoriasDeVida #EnEspañol #EscritoPropio que pone al descubierto mis sentimientos y emociones más profundas.
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