#Experiencia s #HistoriasDeVida #Español #EnEspañol #DeCalidad "Amar también es sufrir." En varias ocasiones les he expresado mis sentimientos y opiniones sobre el amor, compartidos en relatos, anécdotas personales y hasta poemas. Siempre enalteciéndolo y dándole ese lugar que considero merece. Pero hoy quiero abordar otra de sus aristas. Una muy distinta a la felicidad, a la alegría y hasta la seguridad que el amor verdadero nos proporciona. Hoy me estaré refiriendo al amor de madres y para no generar dudas especificaré además: padres. Desde que el bebe llega a nuestros brazos nos invade una alegría incomparable y única. Pero a la vez nos van llegando de a poquito, de a pequeños sorbos, preocupaciones y sin sabores ajenos a nuestra voluntad. Y en ocasiones son tantos que llegamos a sentirnos ebrios y borrachos de sufrimiento. Nos duele ver que no podemos darle todo cuánto necesita, cuanto desea, cuánto merece; porque siempre consideraremos que un hijo lo merece todo y más. Y no por orgullo insano ni egoísmo, tampoco por desequilibrio mental ni falta de cordura. Simplemente porque en eso consiste el amor: en pensar primeramente en la felicidad del otro. ¿Y qué padre/madre no lo ha sentido así? Pero hay algo que nos hace sufrir en demasía y es precisamente el verlos sufrir a ellos. Tal fue mi caso actualmente. Hablo en pasado porque creo haber solucionado todo, al menos hasta el momento. ¿A qué se debió mi sufrimiento? Al bulling y/o violencia a mi niño de poco más de 7 años; no una ni dos veces, sino tres. Creo que todos conocemos la famosa frase: "a la tercera, va la vencida." Pues así mismo me pasó. Ya había tolerado la situación para evitar males mayores. Aunque es necesario que aclare que no la permití ni me quedé de brazos cruzados. ¡En absoluto! Acudí donde la maestra y le conté lo sucedido dejándole claro que esa situación no se podía repetir. Y aunque tenía la razón, obviamente estando en todo mi derecho porque no solo se trata de que soy una madre que ama y pelea por los suyos, sino de que mi hijo es bueno en todo el sentido de la palabra y no merece pasar por algo así. (al igual que tampoco lo merecen otros chicos, claro está.) Pero pasó de nuevo. Y ese día fue la gota que rebasó la copa. Al llegar a recogerlos a la escuela ambos me dicen que aquel "compañerito" lo volvió a agredir sin razón ni motivo. Que él se defendió y el niño volvió a pegarle, se volvió a defender y así de nuevo hasta que la maestra tuvo que corregir al niño. Ya harta y sin pensarlo solté la cartera y la bicicleta a mi esposo que me acompañaba y entré con cara de leona hastiada capaz de lo peor. En ese momento hubiese podido ser incapaz de refrenarme y capaz de cometer una locura similar a la historia que nos comentó hace unos días @celiolopez con un maestro re-cansado del bulling a un alumno. https://noise.cash/post/q9x0xm4b58kjr Pero me contuve, lo logré. Fui directo hasta donde estaban la maestra y el alumno, los tomé de la mano y los invité a la dirección de la escuela, dejando en claro mi indignación absoluta y con ese rostro que no necesitaba de una sola palabra para expresar mis pensamientos. Aún así los solté, en medio del silencio del claustro de profesores y tratando de apagar las justificaciones infundadas del pequeño sujeto violento. Para no extenderme mucho más solo diré que todos me apoyaron, por lo que decidí esperar que llegara la madre de la criatura para aclarar la situación y solucionarla de una buena vez. Ella me explicó que su hijo está bajo tratamiento médico porque entre sus padecimientos figura " trastorno de hiperactividad" también conocido como TDH. Que está a la espera de exámenes nuevos para indagar un poco más porque ya está mostrando rasgos de agresividad bien marcados. (creo que olvidé mencionarles que los problemas no son solo con mi hijo, sino con todos los niños del aula.) Total, que aunque hay especialistas que lo atienden no es con la frecuencia que necesita, mucho más ahora que está cayendo en problemas más serios. Porque no se trata de que moleste a los compañeritos de aula, sino que les pega bien duro, inclusive hace unos dos meses intentó ahorcar a uno tomándolo por el cuello en medio de una pelea. Entonces yo me digo: ¿hasta cuándo habrá que soportar tales actitudes? Porque si bien la madre pide ayuda no la encuentra como debería ser, y si bien ella ya no sabe qué hacer con su hijo, mucho menos yo. Pero lo que sí me queda claro es que ese tipo de conductas no se pueden seguir permitiendo. Finalmente tratamos de llegar a un acuerdo entre todos, niño incluido. Estamos insertándolo un poco más entre los demás, los cuales claramente le tenían miedo. Y no es para menos. En lo personal estoy haciendo todo lo posible para que se lleve bien con mi hijo, y hasta el momento estos últimos días han sido positivos. Esperemos siga así. Aunque la situación no deja de preocuparme, también me llevó a experimentar ciertas emociones y sensaciones que contrastan con la rabia y el malestar que sentí en un inicio. Veo una madre que al igual que yo, sufre por su hijo. Trata de guiarlo y cambiarlo, pero es en vano; necesita ayuda y solo obtiene una consulta con una psiquiatra una vez al mes y la respuesta de: "los medicamentos harán efecto, pero es a largo plazo. Solo hay que esperar." Por otro lado recibe quejas justificadas y está bajo el estrés constante de que su hijo haga un desastre mayor, o acabe siendo la víctima de un niño que cansado, termine dándole un mal golpe que si bien por un lado es merecido, por otro no lo es. (estamos hablando de trastornos, no de malcriadeces.) Y yo que también soy madre que sufro por mi hijo y el amor tan grande que le tengo, solo puedo mirar en los ojos de ella una tristeza profunda porque sé que amar también es sufrir. __________________________________________________________________________ Agradezco si llegaron hasta aquí. Debí haber alertado que sería extensísimo. Acepto consejos que puedan ayudar en esta situación, que si bien ahora está resuelta, podría tener variaciones; aunque espero que no. De cualquier manera no me desentiendo en absoluto, seguiré a la espectativa por si acaso. #EscritoPropio a modo de #Desahogo.
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2 comments
Ay linda! Es tan difícil lidiar con eso! Igual lo digo por el mío que es un Ghandi y es distinto. En primer grado a un compañerito de aula otra fiera le dio una patada que hubo que operarle de urgencia. Todos los padres protestaron y por suerte, maestra y directora habian documentado todas las agresiones y se recomendo educación especial y los padres se lo llevaron de la escuela. Habla con la directora. Tiene que quedar documentado ante males mayores. Triste eso Saludos
Es difícil, si señor. Y en el fondo siento pena por el niño y su mamá. Pero me preocupa el desenlace que pueda tener esta historia. Todo está documentado. Esta maestra no pierde ni pie ni pisada y ya le ha levantado varias actas de advertencia. Pero ellos aún no deciden qué hacer y yo no quiero tener que cambiar al mío de escuela. Allí lleva tres cursos con los mismos compañeritos y la maestra es de oro. Además de que tengo a su hermana en el aula de al lado y así estarán hasta que él llegue a quinto que les tocará separarse por cuestión de edad. Pero todo lo que se ve y se conoce me pone los pelos de punta. Esperemos la situación mejore, estos últimos días han sido positivos. Por otro lado no quiero que mi esposo tome el control de esta situación, pues como padre esto le duele y además le hiere los sentimientos y hasta la hombría. Pero no quiero convertir a mi hijo noble y bueno en un niño violento solo porque hay uno por allí que no logra controlar sus impulsos... Considero que la violencia no conduce a nada bueno. Como ves es difícil por todos lados. Gracias por pasar. Saludines nocturnos.