#Español #HistoriasDeVida #Relato Les cuento que soy de esas personas que sale a la calle mirando todo cuanto me rodea. No hay plantas y flores que se me escapen, ni perritos callejeros que no note, ni pintura nueva en las fachadas de las casas... Pero hay algo en lo que suelo centrar mi atención: las personas. Me gusta observarlas en lo más profundo, como buscando en su interior, intentando descifrar a cada uno. A veces hasta me invento cosas sobre ellos, otras veces supongo por lo que dejan ver (su ropa, su forma de expresarse, su manera de actuar.) Todo esto SIN intención de JUZGAR, SINO de COMPRENDER. Ayer mientras iba camino a la escuela de mis niños me topé con el señor de siempre. Ese que no cambia su rutina de beber hasta caer borracho. Día tras día está en el mismo lugar, al acecho de almas bondadosas que le proporcionen un poco de dinero, el cual reúne para comprar su bebida. A veces lo pide, mientras que en otras ocasiones simula lucharlo o merecerlo a cambio de cualquier cosa que pueda vender a bajo precio. Ha llegado al punto de robarle hasta a su único hijo, que es quien lo mantiene. Se lleva de casa desde la ropa hasta los clavos de la pared para para saciar sus ganas. Y si pudiera le vendería su alma al mismísimo diablo a cambio de una botella. (En pueblo chico no hay nada oculto, ya saben.) Cuentan por ahí quienes lo conocen que antes de caer en el alcohol era conocido por ser un mecánico o arreglador de bicicletas (en mi Cuba les llamamos "Ponchero" por eso de arreglar los ponches o agujeros) Pero cayó en el vicio y nunca más salió de allí. Perdió su pequeño taller y sus herramientas de trabajo, perdió a su esposa y ha perdido a su hijo en varias ocasiones porque, como es de suponer, cualquiera se cansa de convivir con alguien así. Lo único que no ha perdido es su maldito vicio y por él es capaz de todo. El caso es que ayer mientras me alejaba no sé por qué me puse a imaginarle una vida diferente. Lo regresé en el tiempo y lo vi fuerte y feliz, limpio y bien vestido, trabajador y honrado. Libre del alcohol y el cigarrillo (no recuerdo si les comenté que su vicio es doble, como casi siempre) Lo imaginé en su taller reparando bicicletas mientras su esposa le hacía llegar una tasa de café recién cola'o. Y a su lado su hijo ayudándolo en los trajines. Pero esa imagen me duró poco tiempo, porque de regreso a mi casa la realidad me mostró algo completamente diferente. Ahí estaba él sentado en el mismo lugar, mientras a pico de botella se embriagaba hasta la médula para terminar como siempre, tirado hasta que alguien lo recogiera del suelo y lo entrara a ese rinconcito del patio que simula ser su casa. #Cuéntame si eres como yo, observador y analítico y si también te inventas historias (bien intencionadas) con esas personas que se te cruzan en el camino. #DéjameSaber qué opinas de personas como las de mi historia, si conoces a alguien así y si crees que en verdad pueda recuperar todo lo que perdió. #TeEstaréLeyendo.
5 comments
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Dolor, lástima y tristeza provocan esas imágenes, mi querida amiga. Suelen verse todos los días a diferentes horas. Me sucede lo mismo. Siento pesar por esas escenas. Así que trato, en lo posible, de brindar la ayuda que esté a mi alcance, no de forma económica, sino de palabras de ánimo y consejo.
Increíble amiga me identifique con tú post, pues soy observadora de mi entorno. En cuanto a tú historia no conozco a nadie así, pero si se de muchas y que lamentablemente que las personas no se dejen ayudar teniendo seres queridos que siempre están ahí brindando ese apoyo incondicional, ruego que tú visualización se haga realidad pero en un futuro no lejano. Saludos.
Gracias amiga, ojalá que se cumpliera ahora mismo, qué más quisiera yo... Pero ahí continúa en lo mismo de cada día. Entonces eres de mi equipo de observadores que intentan comprender y no juzgar. Perfecto! Abrazos.
Saludos #DulceDama, vieras que pensándolo bien, no me he puesto en esa, no en otras personas, pero si en mi, manía mía desde pequeño de soñar despierto, con los años y las responsabilidades poco tiempo tengo de soñar, pero a veces me pierdo pensando tonterías, si hubiera tomado aquella decisión, si hubiera ido por aquel camino, quizás hoy las cosas fueran distintas, pero más como un acto de reflexión... a lo hecho pecho.
También suelo actuar así en ocasiones. Y hasta me pasa que comienzo a pensar en algo y termino en algo completamente distinto. El cerebro es un órgano tan maravilloso que nos permite cada cosas que a veces ni pensamos hacer. Lo de los demás me hace sentir bien, imagino qué fuese de ellos en condiciones distintas a las que viven. Buen descanso.