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@LadySweetOnNoiseApp

#Relato #Español #DeCalidad Hoy les traigo el final de la #Trilogía que comencé hace algunos días. Espero este desenlace sea de su agrado y aprovecho para disculparme por la tardanza; han sido circunstancias ajenas a mi voluntad. "Las vueltas de la vida." (Final) El auto cruzó la avenida a toda velocidad. Pepe se esforzaba por mantener la vista al frente, dejando los pensamientos a un lado. Por su parte, Marina intentaba consolar a Silveiro, quien empecinado solo pedía a gritos regresar a la escuela junto a Julia. Ese nombre ahora retumbaba en los sentidos de la pareja, poniéndolos aún más nerviosos. Julia permanecía recostada a la verja. Trataba de asimilar aquella situación caótica. No lograba comprender cómo después de tantos años había ocurrido aquel reencuentro totalmente inesperado, pero ahora era una realidad y no podía dejarlo ir. Paró el primer taxi que se cruzó en su camino y le indicó la dirección que figuraba en su registro, junto al nombre del pequeño. Debía acudir a su casa y confrontar a sus padres cuanto antes. Esperaba llegar a tiempo o lo perdería una vez más. Pepe parqueó y Marina bajó rápidamente. Se dirigieron a las habitaciones para recoger lo necesario para una huida; era la única posibilidad que tenían antes de que la verdad saliera a la luz. De pronto se escucharon voces alteradas en la puerta. La empleada luchaba por impedir que Julia entrara a la casa pero esta estaba decidida a enfrentarse a todo por Silveiro, esta vez no lo dejaría ir. Marina corrió al umbral para encontrarse con Julia. Por un momento miró a sus ojos y vio un alma desesperada y triste. Era difícil no sentir pena aunque por otro lado dejar ir a su hijo no era una opción que valorara. La invitó a sentarse a la vez que le hacía señas a la empleada para que se marchara. Pepe llegó hasta ellas y se sentó. Julia irrumpió el silencio diciendo: -Nunca imaginé que esto sucedería, si no quieren contarle la verdad lo aceptaré, pero no me separen de él. Es todo lo que me queda.- Y rompió en llanto. Marina revivió aquellos días desgarradores. Una joven de solo 16 años le había dado a su pequeño hijito de dos meses, alegando que con ellos estaría mejor. La acompañaba su madre, quien aseguraba que el bebé estaba sano y que a cambio no querían dinero, solo que lo cuidaran y amaran como se merecía, como ellas no podían hacerlo. Era Julia. Su hija se había rendido ante un joven que no solo no la amaba, sino que estaba comprometido con otra. Debía terminar sus estudios y por otro lado intentar ocultar su deshonra. Nadie conocía de la existencia de aquella criaturita más que la partera que la atendió; ella fue quien le habló de ese matrimonio que sufría por no poder tener hijos. Ellos accedieron. Pero lo que parecía ser el inicio de una vida feliz, se tornó oscuro cuando al día siguiente la joven regresó junto a ellos suplicando que le devolvieran a su hijito. Ella lo amaba y deseaba criarlo aún en contra de las adversidades, buscaría la manera de mantenerlo honradamente para que tuviera una vida digna. Pero ellos se negaron. La joven les rogó y hasta intentó arrebatarles al pequeño, pero Marina la echó fuera de la casa en medio de la lluvia y cerró la puerta sin piedad. Ya no quedaba nada que hacer. La desesperación se apoderó de la adolescente y en medio de la angustia cruzó intempestivamente la calle, siendo atropellada por un camión que le dio muerte inmediata. A Julia la destrozó la noticia. El arrepentimiento y la culpa la carcomían. De haber tenido el valor hubiese seguido el trágico destino de su hija, pero no podía hacerlo. Y tratando de sobrevivir se marchó de aquel lugar dejando atrás todo, excepto aquel pañuelo bordado en el que se leía: Silvia. Recomenzó en aquel colegio donde se volcaba en cada uno de los niños, tratando de enmendar sus errores pasados. De esa manera aplacaba sus monstruos internos y se daba una segunda oportunidad a sí misma, más allá de la pesada cruz que cargaría el resto de su vida. La habitación se mantuvo en silencio por unos minutos. Pepe fue el primero en expresar sus sentimientos dejando claro que ellos no sabían lo que había ocurrido con Silvia. Esa noche luego de que Marina la echara de la casa, ambos recogieron todo y se fueron muy lejos para iniciar juntos una nueva vida como una familia corriente. Pero ahora también ellos se sentían culpables. Acordaron permitirle a Julia la cercanía a Silveiro; de cualquier manera la vida lo había unido a su abuela, quien ahora era su maestra. Ella se había ganado todo su cariño y a partir de ahí ellos se encargarían de incluirla con sutileza en la familia. Eso sí, no le contarían la verdad, era algo muy trágico que no merecía saber. Julia ya había pagado por sus errores de la manera más cruel, y contar lo ocurrido solo abriría dolorosas heridas. La vida con sus vueltas les estaba dando a todos la oportunidad de recomenzar, juntos. Esta vez harían las cosas bien, en honor a la memoria de Silvia, aquella joven madre a quien las circunstancias le impidieron darle a su hijito todo el amor que merecía y que hoy recibía a través de su abuela. (Fin.) Si no alcanzaste leer esta #Historia en su totalidad, a continuación la primera y segunda parte. https://noise.cash/post/24692gwbmq3jr https://noise.cash/post/4rp5m0qcwk796 #EscritoPropio.

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