Un día indefensa me encontré, en problemas tal vez y de la nada apareciste tú. Me defendíste y aunque una paliza te ganaste, tú me sonreíste, desde ese momento me enamoré. Pasaron los años y me prohibieron verte, acercarme de hecho ni siquiera hablarte, pero siempre te seguía, a lo lejos te vi y nunca pensé en separme de ti. Todos te señalaban por tremendo, desobediente, descuidado y por lo que contenias dentro de ti. Aunque siempre pregunté nunca se me dijo el por qué, pero era ley, no podía acercarme a ti. El tiempo fue pasando ambos íbamos mejorando y a la hora del examen final, todo se fue complicando. Contra mi primo tuve que pelear, algo nunca visto sin dudar y tu desde las gradas solo me alentabas. Su experiencia me superó fuí vencida, sin duda pero ese día fue especial, pues gritaste mi nombre sin dudar.
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