MI ABUELA PATERNA De mi infancia, ya muy lejana, recuerdo cuando pasaba vacaciones con mi abuela en el sur del estado Anzoátegui. Mi abuela imagino como muchas personas en esos pueblos se dedicaba a hacer dulces criollos, como las catalinas, besos de coco, pancitos de leche, unas empanaditas con las masas de la catalina y la de los pancitos de leche rellenas de dulce de plátano, de piña, de coco y de guayaba. Además vendía refrescos y heladitos de moriche, los cuales congelaba en su nevera, que le fue dada por el Vicealmirante Wolfgang Larrazabal, cuando estuvo en la Junta de Gobierno posterior a la huída de Pérez Jimenez. Mamá siempre nos decía que si tomábamos un refresco o un helado de la venta, le dejáramos el dinero a la abuela ya que ella se sostenía con eso. Que épocas aquellas, lo único que no me gustaba de esa casa era ir a defecar, ya que había que hacerlo en un excusado o letrina en el patio de la casa. Si era en horas diurnas me escapaba a casa de una tía que si tenia una poceta. Mi abuela conocía mi debilidad por las guayabas y siempre me guardaba la fruta, heladitos, jalea. Y me hacía unas merengadas también. Son estos actos de amor los que nos hacen que nunca olvidemos a nuestros abuelos!
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