Llega un momento en nuestras vidas en la que parece inevitable sentirnos frustrados. Quizás porque llevamos mucho tiempo esforzándonos por cumplir una meta, concluir un proyecto y superar barreras. Y es todavía más latente cuando vemos que otras personas perecen conseguir sus metas con aparente facilidad. Es allí cuando comenzamos a compararnos con los demás y casi instantáneamente nos vemos envueltos en esa decepcionante sensación. Entonces olvidamos los consejos que una vez adoptamos. Pero recordemos... Recordemos que todos tenemos un ritmo y jamás comparemos nuestros esfuerzos si no es por una intención constructiva.
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