Estás cansada y sabes que soportas mucha carga, a pesar de que a simple vista no haya nada sobre tu cuerpo que lo indique. Esa carga es tan real como invisible y te aprieta, te empuja a caer, te ahoga, te provoca ansiedad. A veces, hasta te falta el aire en los pulmones y sientes que el tiempo se va mientras sigues ahí, tratando de escapar de lo que te atormenta. Llamamos carga a una masa que ejerce un peso sobre nosotros, a una fuerza que actúa como un lastre contra el movimiento que generamos en nuestro cuerpo y en nuestra mente de manera voluntaria. Por eso, también llamamos carga a las vivencias y acontecimientos que nos ponen contra las cuerdas y nos obligan a que los gestionemos emocionalmente. La carga emocional Es un tópico bastante cierto: la vida no es tan gratuita como parece, para disfrutarla exige diferentes precios que tenemos que pagar irremediablemente. Uno de ellos es el no dejar de vivir emociones, tanto buenas como malas, con las que no es complicado muchas veces relacionarnos. Estamos expuestos diariamente a experimentar, y mucho de lo que experimentamos es, en ocasiones, complicado de asimilar. Estas cargas pueden ser pequeñas y ligeras o tan grandes y traumáticas que lo más recomendable es que solicites ayuda profesional para soportarlas. Sin embargo, en cualquiera de los casos, la carga está ahí, y que te destruya o no dependerá de las herramientas que emplees para afrontarla y de la voluntad que tengas para deshacerte de ella. “Recuerda lo que valga la pena recordar. Ignora el resto” -John Katzenbach- https://youtu.be/kGO1TJmuZqM #Cargas #Ansiedad #Miedo #Culpa #Opiniones #Negatividad #Pasado #Release #Noise
No comments yet