DEBES ACEPTAR TU DESTINO | Relato. Una densa y fría bruma ocultaba entre sombras los espacios que la luna se atrevía a iluminar de la selva. A Newén nunca le preocupó la aterradora soledad que envolvía a su región durante esas noches, le gustaba caminar por los senderos desolados, escuchando el arrullo de los animales nocturnos y sintiendo en su piel la energía que trasmitían los seres del otro mundo que vagaban sin rumbo fijo. Era un guerrero, un luchador nato que defendía con celo el porvenir de su tribu y nunca se había amilanado ante el miedo o la adversidad. Lo llamaban «El Jaguar», utilizaba sobre sus hombros una piel de ese animal para que este le trasmitiera su furia y así pudiera acabar con sus enemigos. El Nahual caminaba pretendiendo que el poder de la naturaleza le aclarara las ideas y lo liberara de sus inquietudes para seguir siendo efectivo en la batalla, pero mientras más se acercaba al corazón de la selva, sus emociones cambiaban. Comenzó a presentir una presencia en los alrededores, algo que para él podía ser trascendental. Sus dudas hallaron explicación al llegar a un claro. La bruma se disipó, mostrándole a Newén lo que la noche ocultaba. Quedó petrificado, pero no por miedo, sino de sorpresa. Él sabía que no podía huir de su destino. Ya nada lo salvaría, solo que no esperaba que el portavoz de su fatal desenlace fuera tan hermosa y poseyera un rostro tan angelical, dulce y enigmático. Una Banshee, un espíritu ancestral que llevaba en sus manos anuncios de muerte, se presentó ante él. Sus largos cabellos oscuros se rizaban en bucles suaves que danzaban con la brisa, y su vaporoso vestido, de una transparente tela matizada, le permitía al guerrero apreciar sin dificultad el escultural y delicado cuerpo de la mujer. Se arrodilló, abriendo los brazos en señal de rendición. Los ojos grises de la dama se posaron en sus pupilas y una de sus manos se alzó dirigiendo hacia él su dedo índice, largo y huesudo, poseedor de una uña negra y puntiaguda. Newén aceptó silencioso su condena. Las lágrimas doradas que corrían por las mejillas de la Banshee le anunciaron su futuro inmediato. Algunos segundos pasaron antes de que la aparición se desvaneciera, dejando el sonido perturbador de sus gemidos de pena. El indio quedó de nuevo solo, con la mirada perdida en el punto donde la había encontrado, esperando su destino. El fenómeno, que para muchos significaba un nuevo comienzo, para él representaba el alba de su muerte. El amanecer despuntaba en el horizonte llenando de luz las sombras de la noche y concediéndole a Newén una última visión. A pocos metros, la vegetación se abrió, y el sonido sigiloso de unas cautelosas pisadas y un gruñido de advertencia lo hicieron sonreír. El espíritu salvaje del que siempre se había valido para luchar sería su verdugo y tomaría de Newén lo que él le había quitado para potenciar su humanidad. Los ojos felinos de la bestia lo miraron con una furia primitiva, antes de que su rugido atronador le cortara el aliento… y la vida. Foto: guerrerosdelahistoria.com
2 comments
Que fácil es adentrarse en el misterio de los desconocido con esta lectura, tratando de comprender su destino que no es más que el vivir plenamente.
Así es, cuando te toca, te toca, no tienes para donde correr :)