LLEVAMOS MILENIOS LUCHANDO POR LO MISMO. El ser humano, cuando alcanza algo siempre quiere más y, cuando tiene mucho, en vez de cuidar lo que tiene, quiere más. Siempre es eso, más, más, más y más. La codicia parece ser inagotable, amenazando con superar al amor, o quizás, usando al amor para nunca morir. Amor por su causa, amor por su satisfacción personal, amor por el poder que ha ganado… ¿Hasta cuándo esa lucha por obtenerlo todo? ¿Dónde están los límites? Ningún bando tiene la razón, porque todos aspiran a lo mismo. Nadie cuida la vida, solo buscan el dominio. Desde la época de los sumerios y pasando por las luchas imperiales, las conquistas y reconquistas de territorios, la invasión a nuevos continentes y las disputas por recursos valiosos, todo ha sido por el mismo tema: “es mío, mi territorio”. Ya se han gestado dos guerras mundiales por eso y cientos de guerras regionales, toda esa historia debería enseñarnos algo, pero pareciera que no es así. #NoALaGuerra Foto: culturacolectiva.com
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¿Hasta cuándo esa lucha por obtenerlo todo? ¿Dónde están los límites? Eso es muy fácil de saber, diría Sheg Long de Dragon Ball Z. Respuesta: hasta que todo quede destruido. No habrá piedad ni vuelta atrás. Todo destruído. ...Pe... pero.... Dije: Todo destruído.
Eso parece ser lo que buscan.