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@JJCam

Mi hijo de 15 años está sufriendo de insomnio. La pandemia descuadró por completo sus horarios, y los míos. Levantarse antes del mediodía y acostarse antes de las 3 de la mañana se ha vuelto cada vez más difícil. Retomar las clases a finales del año pasado ayudó a volver un poco la rutina, pero llegaron las vacaciones, echando por tierra todos los esfuerzos. Por eso, desde hace unos días a mi hijo le cuesta dormir y eso ha despertado su mal humor y su falta de apetito. Ayer lo obligué a retomar una rutina más sana, con horarios, inclusión de fruta en las comidas y largas caminatas. Hasta un vasito de leche caliente tomamos antes de acostarnos. Decomisé su Tablet, laptop y teléfono y hasta apagué el WiFi, por si acaso. Durmió de corrido diez horas, sintiéndose algo perdido, pero no tan irritable. Hoy repetiremos la estrategia y así todos estos días hasta asumirla como un hábito. El sueño de los chicos es importante, sin él se desarrollan mal, física e intelectualmente. Ya es suficiente con un miembro atrofiado en la familia (yo, jaja), hay que velar por la salud de las nuevas generaciones. ¿No creen? Foto: terapiacpap.com

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