Corrían los años en que la vida estaba provista de una gran fecundidad, cuando el cielo era de un azul profundo y la tierra estaba poblada de grandes riquezas. Era la época en que a los dioses se les permitía rondar libremente entre los humanos, vivir y compartir con ellos. En esos tiempos, Gea, la diosa de la tierra, caminaba desolada por los dorados campos de trigo llorando su pena. Estaba cansada de tantas traiciones y de tantos mal amores asentados en su vida. Quería ser amada, ansiaba conocer la ternura y la entrega sin desviadas pretensiones. Le hastiaba ver pasar a los dioses rondando su cama, pero no su corazón. Por eso había bajado a la tierra, en busca de un amor verdadero. Al llegar a unos pastizales se tropezó con Cicerón, un joven pastor de ojos color esmeralda y piel dorada, poseedor de la sonrisa más dulce y encantadora de toda la región. El joven conquistó rápidamente su corazón y ella se adueñó fácilmente de su vida y de su alma. Los amantes se mantuvieron unidos por algunos años, hasta que Urano, cargado de celos, arremetió contra el joven quitándole la vida. Gea lloró su pérdida oculta en las montañas de las Fócidas, escondiendo de los dioses su embarazo. A los pocos meses engendró a una hermosa niña, de cabellos de oro, ojos color esmeralda y piel blanca como la nieve. Su belleza era mítica, pero no su vulnerabilidad. Gea sabía que si Urano conocía su existencia la utilizaría para bajos fines, vengándose aún más de su traición. Por eso, la encerró en una cápsula de cristal sumiéndola en un sueño eterno, atesorando el fruto de su amor en las entrañas más profundas y perdidas de la tierra. En un lugar que ningún dios del Olimpo o humano pudiera alcanzar. Hasta que llegara el día en que ella pudiera sacarla de aquel sopor, dándole el lugar que se merecía por ser la hija de una de las deidades más poderosas y antiguas del Olimpo. Milenios después, Jhon Guerra caminaba sofocado por la imponente selva brasileña. Se mantenía algo rezagado de su pequeño grupo de exploradores, porque su loable tarea requería toda su atención. Se adentraban en un área inexplorada de la selva y no existían mapas que señalaran los caminos de aquel lugar. Si alguien no se ocupaba de anotar todas las características de la indómita zona que atravesaban, jamás encontrarían el camino de regreso. Se encontraba muy concentrado en su tarea cuando cayó de bruces al suelo al tropezarse con una roca. Molesto, se levantó sacudiendo la tierra y las hojas que se habían adherido a su ropa, luego se encargó de recuperar sus gafas, su diario y su lápiz. Se giró furioso hacia el elemento causante de su caída para insultarlo como era debido, quedando impactado por la exuberancia que se descubría. Semienterrada en la tierra había una roca cristalina, que con los tenues rayos del sol, que lograban atravesar la tupida vegetación, brillaba radiante. Se acercó lentamente y ajustó sus gafas a su rostro para apreciar mejor el hallazgo, divisando así la imagen de una hermosa mujer bajo la roca. Jhon quedó atontado por su belleza impactante, por la delicadeza de su piel pálida y por el resplandor de sus dorados cabellos, sintiendo una extraña corriente agitarse en su estómago que le erizó la piel. Poco a poco fue desenterrando la roca con sus manos hasta encontrarse frente a una inmensa capsula de cristal, en cuyo interior habitaba la hermosa mujer. No sabía qué hacer, aquel objeto era inusual y tenía un extraño miedo de lastimar a la dama si no lograba actuar con precisión. Así que con rapidez volvió a enterrar la capsula y la tapó además con hojas y ramas, anotando en su diario cada detalle de aquel lugar. Volvería por ella, de eso estaba seguro, pero tenía que encontrar ayuda especializada. Jhon se alejó algo inconforme, no queriendo abandonar a la mujer, pero no podía sacarla de su encierro sin mayores conocimientos. Cualquier error podría dañarla y eso nunca lo permitiría… *** Feliz Día del Amor, gente bella. Espero hayan disfrutado de este romántico relato con tintes mitológicos que escribí hace ya algún tiempo y forma parte de una colección publicada en Wattpad: https://www.wattpad.com/story/159850746-trocitos-de-mi-%E2%99%A5%EF%B8%8F ¿Te gustó? Foto: okdiario.com
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