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@JJCam

Tuve un aparatoso accidente en auto. Iba con mi padre (que en paz descanse) a buscar a mi mamá y a mi hermano a la práctica de fútbol. Eran más de las nueve de la noche y, aunque había poco tráfico, mi papá prefirió tomar el camino largo, que era menos transitado, porque quería estar tranquilo. Había tenido una inquietud horas antes y no sabía por qué o hacia qué, pero igual trataba de hacer todo con el mayor cuidado posible para evitar una catástrofe. Él respetaba mucho a su instinto. Yo iba medio dormida, ese día estaba muy cansada porque había estudiado mucho para un examen que tenía al día siguiente y estaba agotada mentalmente. Acepté ir con él porque me ofreció comprar hamburguesas de regreso, teníamos hambre, pero ninguno de los dos quiso cocinar y si mi mamá llegaba y no había comida nos asaba a los dos en el horno. Así que fuimos por ella y por alimentos que nos salvaran la vida jajaja. Yo en esa época tenía 15 años y estaba en busca de mi independencia, por eso fui, para elegir mi propia hamburguesa y no dejar que otros eligieran por mí (cosas de adolescentes). El asunto es que, justo cuando íbamos a tomar una avenida en una calle curva, mi papá cambió la marcha y el auto hizo un ruido como de algo partiéndose en dos. Enseguida perdió el control, el volante quedó como suelto en sus manos. Por más que lo movía no lograba dirigirlo. El auto se fue hacia un costado a toda velocidad, directo a la larga pared de una escuela. Yo grité, viendo con terror como nos acercábamos a aquella enorme muralla que tenía una frase escrita en graffiti, de la que solo podía leer la palabra “Despierta”. Ella me hizo reaccionar y aferrarme al asiento como si fuera un gato. Mi papá mantuvo una calma de acero a pesar del terror y no dejó de darle al pedal del freno, que también parecía funcionar mal, logrando disminuir un poco la marcha. Esa calle tenía una acera alta y el auto de mi papá era bajo, así que cuando tropezamos con ella sirvió de barrera protectora. Claro, rompió varias cosas por debajo del auto y hasta torció una rueda, pero nos detuvo. Yo logré evitar estrellar mi cabeza contra el vidrio del parabrisas porque estaba aferrada al asiento. Solo tuve una fuerte sacudida que me dejó con dolor de espalda y cuello por dos días, pero sin daños peores. Igual mi papá, que se había abrazado al volante. Cuando al fin nos detuvimos respiré con alivio y me recosté en el asiento cerrando los ojos para darle gracias a Dios, a Jesucristo, a todas las advocaciones de la Virgen que conocía, a cuanto Santo había escuchado en la vida, a mis muertos y hasta a los muertos del vecino. El shock postaccidente no me dio por llorar, sino por rezar hasta en italiano jajaja. Al abrir los ojos vi de nuevo la palabra “Despierta” frente a mí, a varios metros de distancia, gracias a Dios. Eso es lo que más recuerdo de ese accidente: la forma exacta en que estaba trazada esa palabra, con la “Desp” mucho más grande que el “ierta”, como si dibujase un tobogán. Esa noche no pude dormir, estuve “Despierta” por el susto y terminé comiendo una hamburguesa que nos compró un tío, porque llegamos a la casa llevados por una patrulla de policía y con las piernas temblando de miedo, mis propias elecciones quedarían para otro día. Al día siguiente no fui a clases, el examen me lo hicieron días después, no podía ni moverme por el dolor en la espalda y en el cuello, además, el sueño atrasado me impedía articular palabras coherentes. No sé si aquello fue una especie de “mensaje del más allá”, pero logré superarla de maravilla. El “Despierta” lo sigo viendo en mi memoria, cada vez que estoy a punto de estrellarme con alguna pared de problemas, haciéndome reaccionar. ¿Han sufrido algún accidente en auto? #TBT

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