read.cash Log in
@JJCam

CUANDO LOS INVENTOS DEJAN DE CUMPLIR SU FUNCIÓN. En 1960, el artista gráfico, docente y escultor Robert Propst, se especializaba en desarrollo especulativo de productos. Es decir, él investigaba cómo funcionaba el mundo del trabajo para luego desarrollar sistemas que lo volvieran más cómodo y eficiente. De esa forma llegó a inventar diversos artículos que hoy día son muy útiles, como un sistema de control de calidad para concreto o etiquetas electrónicas para ganado, entre muchas otras cosas. Su invento más significativo fue el sistema Action Office, que desarrolló para Herman Miller Research Corp. Él se había percatado que las oficinas de trabajo eran sitios incómodos donde el trabajador se veía asfixiado. Agotaban la vitalidad, bloqueaban el talento y frustraban los logros. Así que se ocupó de diseñar un lugar más privado, íntimo y eficiente, donde pudiera tener todos sus instrumentos a la mano, de forma personalizada, y que pudiera ser instalado y desintalado con facilidad, con componentes reconfigurables que le permitiera moverlo de sitio si así lo requería. El sistema Action Office transformó el lugar de trabajo y otorgó al empleado un lugar personal donde pudiera desarrollar sus ideas sin que otros, o el exterior, lo estorbaran. ¿Qué sucedió? Que fue tan exitoso su invento que toda la industria mobiliaria lo copió, pero no aprovechó sus bondades pensando en el trabajador, sino en la empresa, en minimizar sus costos. De esa forma el sistema Action Office se transformó en los famosos y odiados “cubículos para empleados”, más reducidos, cuadrados e impersonales. Sus espacios pequeños y desmontables permitían a una empresa aprovechar habitaciones amplias para crear no una, sino decenas de oficinas monótonas y apretadas entre sí. El sistema Action Office fue diseñado para promover la productividad, la privacidad y la salud del usuario; el cubículo, en cambio, solo promueve el uso eficiente del espacio y el ahorro de los costos de la empresa. Robert Propst vivió lo suficiente para ver a su invento ser transformado en su totalidad y, aunque ganó varios premios por él y obtuvo grandes beneficios, se arrepintió de haberlo diseñado. En una entrevista al diario New York Times en 1997, expresó que su intención era dar a los trabajadores un entorno más flexible y fluido, pero las empresas vieron su creación como una forma de ahorrar dinero, eliminando las oficinas individuales y reemplazándolas con decenas de cubículos que hacían del lugar de trabajo un sitio más parecido a una ratonera. ¿Qué te ha parecido la noticia? ¿Has trabajado en un “cubículo”? Foto: dezeen.com

1 comment

Log in to join in Reading is open to everyone. Replying needs an account.