Los controles de precios A través de la historia los gobiernos, sobre todo los mas autocríticos, han pretendido usar los controles de diversa naturaleza (cambio, precio, producción, etc.) para corregir los efectos perniciosos de sus erradas político-económicas y sociales. Los resultados invariablemente han sido los mismos: mayor distorsión de la economía, ineficiencia, empobrecimiento de la población, privilegios a quien medran en el entramado controlador, e inevitablemente mayores dosis de corrupción. **LOS CONTROLES PROMUEVEN EL DESPILFARRO Y LA CORRUPCIÓN** No ponemos en duda de que hay un puñado de bienes o servicios que, con las tecnologías actuales y con los conocimientos todavía limitados de como someterlos a la competencia del mercado, como por ejemplo el agua y la electricidad, necesitan regulación. Pero la regulación de los precios de estos servicios excepcionales debe hacerse solo a través de un ente imparcial, de competencia reconocida en la materia, y desligado de la política. Nunca se le debería impedir a nadie de entrar a competir si, a pesar de todos los obstáculos naturales que hubieren, encontrara la manera de hacerlo. Los gobiernos pueden hacer esfuerzos por buscarle soluciones de mercado al problema de las tarifas de servicios públicos. En el caso de los teléfonos, desde hace tiempo se ha descubierto como promover la competencia. Puede reconocerse la posibilidad de que existan monopolios naturales, pero nunca debería la ley garantizar actividad alguna como monopolio. Lo más probable es que los monopolios que parecen naturales, en un ambiente de libertad económica, no duren mucho.
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