Sin duda alguna cada día ocurren milagros frente a tus propios ojos y que muchas veces pasan por desapercibidos por el hecho de su cotidianidad, por el hecho de creer que un milagro reviste un proceso magnífico y extraordinario que de alguna forma te marca la vida y que además te la cambia de rumbo. No obstante, la cosa de los milagros es más sencilla de lo que parece, dependiendo del cristal con que el que mires la realidad, y precisamente en la cotidianidad y en las sencillez de las cosas y procesos que pasan frente a tus ojos. Para mí los milagros ocurren a diario, cuándo sales de tu casa, cuándo oras, cuando Comes algo, cuando sonríes a la vida, cuándo cantas aún fuera de tono, cuando ves La sonrisa de tu hijo sobre saltarse al verte, cuando estás al frente de eventos cómo lo que pude capturar en esta rúbrica, para mí es un milagro qué, la luz, la naturaleza, la vista y todos los sentidos, puedan capturar momentos irrepetibles y que precisamente provengan de la cotidianidad y la sencillez de un día que Dios te da. Para mí siempre será un gran privilegio contar con cualquier instrumento qué me permita capturar los acordes y colores de cada uno de los fenómenos que Dios pone frente a mis ojos. Que Dios los bendiga a todos. PD: la fotografía fue tomada en el Parque Nacional Mochima, Estado Sucre, Venezuela.
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