Recuerdo aún como sonaba los cánticos de los parranderos de la paz, a propósito de una fiesta de la Bahía de Juan Griego, en el que el sol baño de colores acaramelados cada uno de los rincones de dicho ecosistema, en su afán por ya despedirse para ir al siguiente amanecer. Ocaso, tomado, en la Bahía de Juan Griego, por mi, en el momento en que Dios logro estas pinceladas maravillosas. Disfruten lo magnífico de la geografía Venezolana.
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