Uno de esos días en que sientes la bendición de nuestro Padre celestial, y aprecias lo magnífico de su poder creativo sobre todo en sus lienzos naturales, donde se mezcla lo mítico, religioso, lo artístico y lo natural. Y lo más grande de todo, es que él te permite ser expectador en primera fila. El poder de las fotografías, es la capacidad que tiene de congelar la energía lumínica en grandes composiciones pictóricas. Espero disfruten este atardecer, tomado e las adyacencias de el poblado de Uracoa, Estado Monagas, Venezuela.
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