read.cash Log in
F@Freddy2021

HUMILDAD #SENCILLEZ #ESPAÑOL Suena el impaciente despertador que marca la hora exacta de iniciar la rutina del día y Pedro extiende la mano para apagarlo. Como siempre, se incorpora de en la cama, calza sus chanclas, se estira y se encamina al baño. Preparando el cepillo se mira al espejo frunciendo el ceño para contar las nuevas arrugas. Luego sonríe después del acostumbrado cepillado y se sienta a desayunar. Todos en casa aún duermen pues son las 4:00 am. Se acerca a la cama nuevamente para besar a su esposa y luego, casi a hurtadillas se acerca a la camita de su pequeña a la que besa dulcemente en la mejilla y le susurra un “te amo”. Como siempre, toma el bus a la misma hora y saluda al chofer como ya es costumbre. Toma asiento y 30 minutos más tarde llega a su trabajo. Otros también van llegando, pero solo él mete la mano en su saco, toma su pase y lo pone en la máquina que emite un sonido asintiendo que quedo registrado, luego traspasa la puerta y dice “Hola” al guardia que allí estaba. El día fue arduo, como todos. Todo el ajetreo, el sonido de las máquinas y el chillido de los animales que presienten su minuto final no dejan tiempo al respiro, no obstante pasó el día y sonó el silbato que indica el fin de la jornada. Él camina rumbo a las cámaras de frío como siempre, a revisar que todo quedara en orden. Abrió la puerta, entro y camino sobre sus pasos cuando a su espalda el destino le jugó una mala pasada cerrándole la puerta. Corrió y en su desespero golpeo con fuerza la puerta, grito desesperado casi hasta quedar sin aliento, pero no consiguió que alguien le escuchara. Solo y al verse sin esperanza se echó a un lado a la espera de un milagro. A los pocos minutos se apagó la luz para hacer del momento el peor de su vida y el tiempo a más de su amigo, paso a ser el peor de sus verdugos recordándole en medio del silencio que los segundos estaban contados. El frío ya le invadía los huesos y comenzó a dejar de sentir sus piernas y sus manos. Habían pasado mucho tiempo y había entendido que la única opción era esperar el minuto final. De pronto la luz lo cegó por completo y hasta doler los ojos, una mano le tocó el hombro y a lo lejos una voz le susurro. Cayó desplomado en un profundo desmayo. Al rato, cuando el calor de la cobija le devolvía el aliento abrió los ojos y vio la cara de aquel sereno como el ángel que le devolvió la vida a las puertas de una muerte segura. Cuando se permitió hablar después de recuperarse algo solo preguntó, “como es posible que me encontrara si revisar dentro de la nevera no es parte de la rutina de su vigía”. Aquel hombre sencillo, con una amable sonrisa le respondió “Trabajo en la empresa hace más de treinta años. Muchos son los trabajadores que entran y salen a diario, pero es usted el único que me saludo en la mañana y se despide de mí en la tarde. Para los demás soy invisible. Hoy como siempre me dijo HOLA a su llegada sin embargo, no escuche su HASTA MAÑANA en la tarde. Para usted yo soy alguien… al no escuchar su acostumbrada despedida, estaba seguro de que algo había pasado…” MORALEJA Amemos al prójimo y seamos humildes. Un saludo no cuesta nada, pero produce mucho, Respetemos, perdonemos, tengamos paciencia, regale afecto, aprecio, gratitud, amor y verá siempre el provecho de su cosecha. Post original de @Freddy2021 Imagen atribuida a cultura inquieta.com

1 comment

Log in to join in Reading is open to everyone. Replying needs an account.