Hoy les propongo una historia que a diario se repite en muchos de nuestros países. Todas por una causa en común, mejorar la vida #LaPartida #MiniRelato #SanoDebate Anita despertó aquella mañana de domingo alegre pues sus padres la habían dado la que irían el fin de semana para una casa en la #playa. Desde la noche anterior había preparado todo lo imprescindible. La pala y las fichas para hacer figuras de arena, el cubito, el colador y hasta aquella cajita donde coleccionaba las conchas y caracoles marinos de cada ocasión en la playa. Casi no durmió, pues era tanta la ansiedad que no lo permitía conciliar el sueño. No era verano, pero acá el sol siempre está presto a brillar y dar calor en todo momento. El #mar tampoco estaba agitado y hasta se veía noble como incitando a un buen baño. Desde su casa se podía contemplar el mar en todo momento no obstante, nada como poder disfrutarlo de cerca. Al fin el esperado momento, mamá en la cocina preparando el desayuno para todos y papá alistando algunos bolsos que faltaban por cerrar. El sonido de la bocina de un auto, indicaba que había llegado la hora de la partida y con el pan en la mano salió corriendo para ser la primera en montarse. De la casa a la playa eran unos escasos veinte minutos y de camino recogimos a mis tíos. También estaba la primita y eso le dio alas a la pequeña que ya tenía asegurada una compañera de juego. Al fin se detuvo el carro justo frente a aquella casa a solo metros de la playa. Las dos pequeñas salieron corriendo, soltaron sus cosas y tomaron a la madre de Anita por el brazo, casi arrastrándola por la arena rumbo al mar que tranquilo acariciaba la arena de la orilla dela playa. Así paso el día con un sol espléndido y la mar quieta, ambas niñas gozaron de lo lindo hasta que la tarde comenzó a palidecer. Todos regresaron a la casa, comieron y se sentaron a conversar. Las pequeñas vencidas por el cansancio no duraron mucho despiertas y se quedaron profundamente dormidas. Anita recreaba en su sueño aquel agitado día de disfrute, corriendo por la orilla y chapoteando el agua, tanto así que sentía muy real el vaivén de las suaves olas columpiándola en el agua. Toda tan real que hasta podía sentir que el agua la salpicaba y los rayos del sol le acariciaban el rostro. Abrió los ojos y cierto, se encontraba en brazos de su madre y el agua si la salpicaba del lo rápido que se movía aquella lancha. El padre estaba al otro lado, unas personas más adelante pues el bote estaba lleno de personas. Levantó la cabeza y miró, todo era mar hasta el #horizonte. Los ojos se le vidriaron con #lágrimas y apretó fuerte a su madre. Se sentía insegura, al lado del conductor había otro hombre que llevaba un rifle, de esos que salen en las películas. El temor la invadió tanto que cerró los ojos para no ver, solo sentía la mano de la madre que le acariciaba la cabeza y le susurraba “tranquila, ya falta poco”. El tiempo parecía detenido, el horizonte seguía siendo infinito y el vaivén le tenía el alma revuelta. De momento el mar comenzó a ponerse agitado, aquel bote como un pedazo de papel daba saltos aterradores. Todos gritaban despavoridos. Era una sinfonía de terror a viva voz. Un salto, un golpe y un único grito “auxilio” … Si, una señora había caído al agua, pero a pesar de los gritos y reclamos aquellos hombres nunca regresaron. Había solamente un destino y para ellos no existía mirar atrás. Poco tiempo más tarde y de manera brusca el bote se detuvo y los hombres armados comenzaron a gritar “salten y naden a la orilla, rápido, rápido…”. El padre la tomó en brazos, la madre ya tenía en la mano un salvavidas que apareció de la nada. Todos saltaron y chapoteando llegaron a la #orilla donde quedaron por un momento tendidos es la arena. Anita aún no sabía qué pasaba, todo fue tan breve y a su vez tan aterrador que no despertaba de su asombro. Nada más miraba a su alrededor, la madre y el padre la abrazaban llorando “Llegamos, llegamos, ya pasó”. Esa era la única palabra que quería recordar. Ya pasaron 30 años de aquella odisea, pero Anita nunca más quiso volver a la Playa. Cuando su pequeña le pregunta solamente le decía “el mar me entristece mucho”, la abrazaba y rompía a #llorar. ¿Crees que los padres tenemos derecho a decidir algo así por nuestros pequeños? Post auténtico:@Freddy2021 Foto tomada de Google.
13 comments
Esa historia Me impactó mucho amigo has escrito a la perfección la desgracia a la que se enfrenta el cubano a diario. Y si te soy sincero ya yo estaba viviendo el suceso. Ya me veía en la lancha con mi nene los brazos. Porque no te voy a negar que tengo unos deseos infinitos de hacer eso mismo que hicieron con Anita. Entiendo tu pregunta final pero es más triste abandonar los hijos y dejarlo en el olvido como han hecho muchos. No sé como serán tus circunstancias pero las mías ya no existen. Sí me ponen una lancha delante, no lo tengo ni que pensar, eso ya está decidido. Y sabes una cosa, la culpa no es mía. Pero mi hijo necesita alimento para vivir. No diré nada más y es triste que muchos estemos decididos a hacer lo que la gran mayoría considera una locura, pero se acaban las opciones y la salud y bienestar de mi hijo están por encima de todo.
Es cierto que uno quiere un futuro con perspectiva para los hijos pero créeme que ese es el único riesgo que no corro pues por un bien no puedo arriesgarme a un mal mayor.
Te entiendo perfectamente amigo yo tampoco haría nada alocado pero yo solo si me iría sin pensarlo. Prácticamente nos han obligado a eso. qué más quisiera yo poder contener aunque sea lo básico y necesario para vivir aquí. Pero se va de mis manos. Hace bien en cuidar mucho de los tuyos Yo hago lo mismo con el mío. Saludos.
Lo se hermano y más que no eres de la Habana y si aquí aprietan que decir de lo que hacen con las provincias. Es duro pero te entiendo. Un abrazo.
Asi estamos casi todos los cubanos amigo mío. Creeme que te entiendo. Y no es como antes que solo se iban buscando fortuna. Hoy día se Hase porque nesecitamos más que todo alimentos.
Que vivencia tan contradictoria la de la niña Anita. De pensar que iría a la playa a jugar y bañarse a de momento berse en buelta y metida en una lancha y vivir todo lo que vivió y miró en su trayectoria. Qué trauma para ella. Tan pequeña.
Así suele ser de traumático y hasta peor el destino a vivir por muchos que en su mome yo en busca de mejora pueden cubrir a soluciones cómo estás.
Hay mi #HermanoDelAlma tu relato me sacó las lágrimas y me estrujó el corazón. Son tantos los que como Anita les cambia la vida de la noche a la mañana en busca de un futuro mejor... Cada vez son más padres quienes le imponen a sus hijos salidas definitivas y riesgosas sin detenerse a pensar que ese no es el camino. Porque no solamente se trata de traumas y temores que quedan arraigados y que nunca se olvidan; también son muchos inocentes los que han perdido sus cortas vidas por esta razón. Este relato es una muestra de realidades que ocurren y que tienen finales desastrozos. Y yo como madre de dos pequeños que por mucho que los ame y desee todo lo que en este país no pueden tener, jamás los expondría a semejante peligro porque considero además que ese derecho no me pertenece. Como madre tengo el deber de cuidarlos a toda costa, y una situación como la que cuentas en tu historia no es y nunca será el camino a seguir, digan lo que digan. Es triste, es duro, duele hasta el alma...pero es real. Excelente tema...Te felicito de todo corazón. Espero pueda crear conciencia en quienes lo lean. Abrazos❤
Así es #HermanitaBella, la responsabilidad mas grande que nos dio la vida es hacer que nuestros pequeños lleguen a regalarnos la dicha de ver crecer a nuestros nietos. Exponerlos así es como echar por la borda el futuro y no creo que esa sea una opción. Ojala despierten muchos, de verdad. Dulces sueños.
Siempre me digo: me puede faltar todo menos la vida. Todo tiene remedio, las cosas dan un giro cuando menos lo esperamos...pero exponer a nuestros hijos al peligro no me parece para nada lógico. Nos comemos un boniato y andamos con los zapatos rotos o sin ellos, pero viviendo, nada debe importarnos más que la vida y cada vez son más los que la pierden en semejante aventura. Que descansen.
Muy buen trabajo #Freddy... el relato esta muy bueno y me encanta cuando se toman la molestia de meterle un giro inesperado cuando no te lo esperas, por la presentacion sabia que iba a venir un golpe, pero no cuando. Respondiendo a tu pregunta... si no pueden decidir los padres entonces quien?, cuando alguien toma esta determinacion de abandonar su pais y jugarsela, en una lancha, caminando a pie una trocha, o cruzando un desierto, a riesgo de su propia vida y de los suyos es porque atras... solo hay calamidad y penas ... prefiriendo el riesgo al martirio.
Así es hermano, atrás se deja todo y nada pero someter a nuestros pequeños a la posibilidad de que sucumban al intento es algo que a mi entender no nos corresponde. Si no es de manera segura para ellos no lo veo correcto aunque la cosa este bien fea.
sorry freddy, si no lei mal preguntaste quien debe decidir... no si era correcta esa decision. por sus hijos pequeños solo pueden decidir sus padres. supongo que los que se llevan a sus hijos es porque no tienen con quien dejarlos.