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F@Freddy2021

Hoy les propongo una historia que a diario se repite en muchos de nuestros países. Todas por una causa en común, mejorar la vida #LaPartida #MiniRelato #SanoDebate Anita despertó aquella mañana de domingo alegre pues sus padres la habían dado la que irían el fin de semana para una casa en la #playa. Desde la noche anterior había preparado todo lo imprescindible. La pala y las fichas para hacer figuras de arena, el cubito, el colador y hasta aquella cajita donde coleccionaba las conchas y caracoles marinos de cada ocasión en la playa. Casi no durmió, pues era tanta la ansiedad que no lo permitía conciliar el sueño. No era verano, pero acá el sol siempre está presto a brillar y dar calor en todo momento. El #mar tampoco estaba agitado y hasta se veía noble como incitando a un buen baño. Desde su casa se podía contemplar el mar en todo momento no obstante, nada como poder disfrutarlo de cerca. Al fin el esperado momento, mamá en la cocina preparando el desayuno para todos y papá alistando algunos bolsos que faltaban por cerrar. El sonido de la bocina de un auto, indicaba que había llegado la hora de la partida y con el pan en la mano salió corriendo para ser la primera en montarse. De la casa a la playa eran unos escasos veinte minutos y de camino recogimos a mis tíos. También estaba la primita y eso le dio alas a la pequeña que ya tenía asegurada una compañera de juego. Al fin se detuvo el carro justo frente a aquella casa a solo metros de la playa. Las dos pequeñas salieron corriendo, soltaron sus cosas y tomaron a la madre de Anita por el brazo, casi arrastrándola por la arena rumbo al mar que tranquilo acariciaba la arena de la orilla dela playa. Así paso el día con un sol espléndido y la mar quieta, ambas niñas gozaron de lo lindo hasta que la tarde comenzó a palidecer. Todos regresaron a la casa, comieron y se sentaron a conversar. Las pequeñas vencidas por el cansancio no duraron mucho despiertas y se quedaron profundamente dormidas. Anita recreaba en su sueño aquel agitado día de disfrute, corriendo por la orilla y chapoteando el agua, tanto así que sentía muy real el vaivén de las suaves olas columpiándola en el agua. Toda tan real que hasta podía sentir que el agua la salpicaba y los rayos del sol le acariciaban el rostro. Abrió los ojos y cierto, se encontraba en brazos de su madre y el agua si la salpicaba del lo rápido que se movía aquella lancha. El padre estaba al otro lado, unas personas más adelante pues el bote estaba lleno de personas. Levantó la cabeza y miró, todo era mar hasta el #horizonte. Los ojos se le vidriaron con #lágrimas y apretó fuerte a su madre. Se sentía insegura, al lado del conductor había otro hombre que llevaba un rifle, de esos que salen en las películas. El temor la invadió tanto que cerró los ojos para no ver, solo sentía la mano de la madre que le acariciaba la cabeza y le susurraba “tranquila, ya falta poco”. El tiempo parecía detenido, el horizonte seguía siendo infinito y el vaivén le tenía el alma revuelta. De momento el mar comenzó a ponerse agitado, aquel bote como un pedazo de papel daba saltos aterradores. Todos gritaban despavoridos. Era una sinfonía de terror a viva voz. Un salto, un golpe y un único grito “auxilio” … Si, una señora había caído al agua, pero a pesar de los gritos y reclamos aquellos hombres nunca regresaron. Había solamente un destino y para ellos no existía mirar atrás. Poco tiempo más tarde y de manera brusca el bote se detuvo y los hombres armados comenzaron a gritar “salten y naden a la orilla, rápido, rápido…”. El padre la tomó en brazos, la madre ya tenía en la mano un salvavidas que apareció de la nada. Todos saltaron y chapoteando llegaron a la #orilla donde quedaron por un momento tendidos es la arena. Anita aún no sabía qué pasaba, todo fue tan breve y a su vez tan aterrador que no despertaba de su asombro. Nada más miraba a su alrededor, la madre y el padre la abrazaban llorando “Llegamos, llegamos, ya pasó”. Esa era la única palabra que quería recordar. Ya pasaron 30 años de aquella odisea, pero Anita nunca más quiso volver a la Playa. Cuando su pequeña le pregunta solamente le decía “el mar me entristece mucho”, la abrazaba y rompía a #llorar. ¿Crees que los padres tenemos derecho a decidir algo así por nuestros pequeños? Post auténtico:@Freddy2021 Foto tomada de Google.

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