Despertar y hundir los pies en la suave arena caminando rumbo al mar. Llegar a la orilla dejando que las olas, ya cansadas acaricien nuestros pies. Abrir los brazos y desbordar los pulmones con el puro aroma que desprende ese bello mar. Mirar al cielo y disfrutar del sol acariciado tu rostro. Sólo queda agradecer. Les deseo un día tan próspero como el amanecer que sugiere esta cálida imagen. Hagamos que nuestro día brille. FELIZ Domingo.
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