No hay tormenta que aflija un atardecer en el malecón de mi Habana. Así las primeras nubes de tormenta tratando de opacar el sutil celeste del cielo y allá, fundiendose con el mar el astro Rey dejando escapar sus últimos rayos de luz y una suave brisa de tormenta agita mi bella bandera. Se acaba la tarde en la Habana y se avecina una noche de tormenta. Esperemos pase. #Español
2 comments
Que hermoso. Habana lugar donde la humildad resplandece en amistad. Su apoyo cuando fui de visita fue intachable
El cubano es anfitrión por excelencia, nos encanta agradar y dar lo mejor de nosotros. Disculpa venga de tan cerca pero no es falsa modestia, eso va en nuestros genes.