Que bendición es tener el alma tranquila, la mente en calma, y el corazón sereno. ¿Cómo se logra esto? No te voy a mentir, no es fácil... Pero... ¿Cómo se logra? En mi experiencia, se logra como todo en la vida, persistiendo. Se logra con intención, con dedicación, trabajando en ti día a día, siendo constante, consecuente y coherente con tus pensamientos, palabras y acciones. Haciendo y haciéndote el bien, obrando con determinación, equilibrando el ruido ensordecedor del mundo, teniendo fe, creyendo en ti y sobre todo auto aceptándote. Reconocerte y aceptarte a ti mismo es de las cosas más agotadoras con la que te toparas, más en un mundo lleno de apariencias, caretas, espejismos contradicciones, resentimientos, inseguridades y mucha crueldad. ¡Reconócete, acéptate, ámate! Es el principio de una vida en armonía...
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