El día de ayer tuve mi merecido descanso del trabajo, y después de dormir hasta más tarde me tocó salir a hacer algunas diligencias en la capital del estado, la ciudad de Maracay. Siempre que voy es grato dar una vuelta por la grandiosa plaza Bolívar y sentarme un rato a ver a las ardillas correr de aquí para allá, disfrutar la brisa y relajarme con el sonido de las fuentes. La plaza está llena de árboles de distintos tipos que también es muy grato admirar, hay uno que particularmente me encanta porque sus ramas son como retorcidas y tiene hojas muy pequeñitas, lo que hace que el mirar hacia arriba sea como estar viendo a través de una malla natural o algo por el estilo. Definitivamente resulta agradar tener este sitio tan accesible y poder deleitarme cada vez que voy!! #español
2 comments
Me alegro por ti. Estos encuentros con la nturaleza nos reconfortan. Un día para salir y hacer algo que no sea trabajar siempre es bueno. Saludos.
Además de tener el mérito de ser la plaza Bolívar más grande del mundo.