El amanecer de un nuevo día, la vida comienza a tener movimiento nuevamente... A pesar de ser fan de los atardeceres casi exclusivamente. Los amaneceres también tienen su magia. Lo primero, en mi caso, es que es menos frecuente admirarlos, porque cuando me despierto ya está bien claro, y cuando me toca salir a trabajar, ya está el sol brillando esplendorosamente. Si hay algo que me parece fascinante de los amaneceres, no es el paisaje en si, como me ocurre con los atardeceres. Sino el observar como lentamente, la cotidianidad humana se va despertando. Lo he detallado mucho cuando me ha tocado madrugar en diligencias médicas o de otro tipo. Uno llega a un sitio, y aún está medio oscuro. Las pocas personas alrededor aún están somnolientas, siempre hay alguien que aprovecha y vende café y cigarros. La calle en silencio, carros pasando esporádicamente, los comercios cerrados. A medida que la luz del alba baña los edificios y las calles, comienza a verse más movimiento, trabajadores saliendo de sus turnos nocturnos, unos cuantos motores más andando. Poco a Poco empiezan a escucharse las santa marías, personas llegando diligentemente a sus empleos, otras saliendo a hacer sus compras, niños camino al colegio y uno que otro universitario bostezando por desvelarse estudiando (o viendo series en Netflix). A medida que transcurren los minutos, un día brillante y claro está ya en marcha, todo normal, todo como siempre. Se termina la magia y continuas con tus diligencias. #español #venezuela #relatos
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