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E@Euclides09

Buenas tardes queridos amigos #Dinámica5PalabrasdeLucy #PalabrasRenovadas usando las #5palabras #Renovadas, las #nuevaspalabras son: UMBRAL - TRABAJO - EXCAVAR - ALIENTO - CASTIGO En el UMBRAL del día, en mi jornada de TRABAJO, alli estaba yo, siempre pensando en la posibilidad de salir adelante y poderle brindar a mi familia una mejor calidad de vida y un mejor bienestar para mis hijos, tenía dos hermosos hijos en el liceo que pronto saldrían y tendrían que irse a la Universidad, mi esposa siempre dedicada a su hogar, sus hijos y a mi, muy felices si eramos, pero en las noches siempre hablábamos sobre los gastos que se nos vendirán porque nuestros hijos se fueran a la universidad. Zulay era la niña mayor y quería estudiar medicina, su promedio era tan bueno, que ya tenía un cupo asegurado en la mejor universidad del condado, Freddy era el varón, jugador de Fútbol del colegio y ya tenía también asegurado un cupo en otra universidad para el equipo y estudiaría Psicología, que era su pasión. Fueron educados con principios y valores, tanto su madre como yo nos esmeramos porque siempre prevaleciera en ellos la Humildad, el Respeto y la obediencia, se destacaron en sus virtudes y eso los llevó a ocupar lugares en el cuadro de Honor del colegio. Su madre siempre al cuidado de ellos y de mi, fue un valuarte en esos principios. Yo era un trabajador de la más grande empresa de alimentos procesados del pueblo, toda mi vida había trabajado alli y ya era supervisor de planta, alli fue donde conocí a Lisbeth, la que hoy es mi esposa y madre de nuestros dos preciosos hijos, dejando de trabajar, al salir embarazada de Zulay, dedicándose en pleno a su embarazo, luego vino el de Freddy y llevó el rol de madre, por eso dejó el trabajo. La empresa iba en crecimiento y mi salario me daba para cubrir los gastos del hogar y vivir cómodamente alli. Pero sabíamos que los gastos aumentarían al llegar Zulay y Freddy a la universidad. Cierto día, llegó Don Ernesto a decirme que necesitaba que fuera con unos obreros a una finca, no muy lejos de la fábrica, ya que la había comprado y quería hacer alli unos silos para almacenar nuestros productos, era la finca de los Zambrano, que Don Evaristo había fallecido y su hijos vendieron la finca porque ninguno siguió los pasos de su padre, todos vivian en la ciudad y no querían saber más nada del pueblo, de verdad que fue una buena compra para Don Ernesto, total que me dijo que tenia que hacer y yo me lleve a tres obreros, las herramientas y agarre la camioneta de la compañía y nos dirijamos a la finca, por el camino, recordaba que en mis épicas de muchacho pasaba mucho tiempo en esa finca ya que estudiaba con Carlos José, el hijo mayor de Don Evaristo y pasaba tiempo allí, ademas por esa finca pasaba un arroyo donde nos bañabamos en las tardes de calor. Don Evaristo era un señor adinerado y su esposa Elena murió no hacía más de 10 años y a él lo embargo la nostalgia y la soledad, ya que sus hijos migraron a la Ciudad y muy poco lo visitaban. Prácticamente murió en la soledad. Fue un recorrido de muchos recuerdos de aquellos días de juventud, al llegar al lugar, les dije a los obreros que deberían de hacer y me fui a recorrer sus campos y recordar aquel arroyo, donde nos bañabamos, al ir caminando hacia el arroyo, mire un gran árbol que siempre nos daba sombra y era alli donde colocabamos nuestras ropas mientras nos metíamos al agua. Allí me recosté un rato y en eso observe a la distancia unas piedras como si alguien las hubiese colocado allí, ocultando algo, me levanté y fui hasta el lugar, desde allí se veía la casa y la habitación de don Evaristo, empecé a quitar las piedas y comencé a EXCAVAR con mis manos porque sentí que había algo, después de tanto trabajar y ya sin ALIENTO, encontré un bolso repleto de mucho dinero, con una nota adentro con puño y letra de Don Evaristo que decía: " Si conseguiste este bolsos, fue porque de alguna forma recibiste un mensaje mio, desde el más allá, porque ya habré muerto y quise que fuera para ti". Quedé abrumado, sorprendido y levanté la mirada y vi a Don Evaristo con su sombrero negro su saco y aquellos lentes saludandome, no lo podía creer, era un regalo de él, para mí. Yo pensando que había sido un CASTIGO de Don Ernesto el haberme enviado alli a hacer esos trabajos, fue un regalo y una bendición. Descanse un rato allí, me lave la cara y las manos en el arroyo y me fui a la camioneta y guarde el bolso entre mis herramientas y las cosas que llevaba, terminamos la jornada, llevé a los obreros a sus casas y luego me fui a la mía, allí estaban, mi esposa y mis dos hijos, esperándonos a cenar como siempre lo hacíamos todas las noche. Les conté mi historia y decidimos no contarle a nadie y que ese dinero fuera destinado para cubrir los gastos de la universidad de nuestros hijos, así lo hicimos y así pude asegurar la universidad de ellos. Ya hoy por hoy mi hija es una gran Médico y está trabajando en un Hospital de mucho prestigio, mi Hijo se graduó de Psicólogo y ahora da clases en esa misma universidad, jugó fútbol en toda su carrera y le dio varios títulos a la universidad. Yo me retire de la fábrica y ahora me dedico a mi hogar y a mi esposa, seguimos viviendo en la misma casa y nuestros hijos nos visitan con mucha frecuencia. Así termina esta historia.

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