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#Asperger #Trastorno #Condición #ExperimentoNazi #Diagnóstico #DSM-5 𝑫𝒊́𝒂 𝑴𝒖𝒏𝒅𝒊𝒂𝒍 𝒅𝒆𝒍 𝑨𝒔𝒑𝒆𝒓𝒈𝒆𝒓 Hoy se celebra el día mundial del 𝑨𝒔𝒑𝒆𝒓𝒈𝒆𝒓 y, en el laberinto de discursos que tratan de definir la ¿condición? ¿trastorno? es fácil perderse y no entender todas las cosas que hacen que el 𝑨𝒔𝒑𝒆𝒓𝒈𝒆𝒓 sea una mezcla de malentendidos. Comenzando por el nombre, particularmente me uno a la corriente que defiende a 𝘎𝘳𝘶𝘯𝘺𝘢 𝘌𝘧𝘪𝘮𝘰𝘷𝘯𝘢 𝘚𝘶𝘬𝘩𝘢𝘳𝘦𝘷𝘢 como su verdadera descubridora, ella fue una médico hija de madre judía y padre soviético que en 1925 publicó sus hallazgos clínicos en un artículo en ruso que posteriormente se traduciría al alemán, describió los rasgos autistas antes que 𝘏𝘢𝘯𝘴 𝘈𝘴𝘱𝘦𝘳𝘨𝘦𝘳 lo hiciera en 1938. Si bien el 𝑨𝒔𝒑𝒆𝒓𝒈𝒆𝒓 y 𝘏𝘢𝘯𝘴 𝘈𝘴𝘱𝘦𝘳𝘨𝘦𝘳 están indudablemente relacionados, es importante reconocer que muchas personas conectan los dos de forma incorrecta. Su comprensión puede ayudar a replantear parte de la narrativa. Hay mucha discusión acerca de si 𝘏𝘢𝘯𝘴 𝘈𝘴𝘱𝘦𝘳𝘨𝘦𝘳 fue una especie de 𝘖𝘴𝘬𝘢𝘳 𝘚𝘤𝘩𝘪𝘯𝘥𝘭𝘦𝘳, pero hay muy poca evidencia a su favor, en la actualidad las pruebas que existen al menos, señalan a 𝘏𝘢𝘯𝘴 𝘈𝘴𝘱𝘦𝘳𝘨𝘦𝘳 como un médico que, entre otras cosas, envió a algunos de sus pacientes infantiles a 𝘈𝘮 𝘚𝘱𝘪𝘦𝘨𝘦𝘭𝘨𝘳𝘶𝘯𝘥 , donde terminaron como experimentos médicos del nacismo. Personalmente, me resulta difícil creer que, en una comunidad médica tan unida en Viena, 𝘏𝘢𝘯𝘴 𝘈𝘴𝘱𝘦𝘳𝘨𝘦𝘳 no estaba al tanto de lo que estaba sucediendo. Lo que me mueve, como 𝑨𝒔𝒑𝒆𝒓𝒈𝒆𝒓 diagnosticada en los albores de lo que se considera es la segunda mitad de la vida, es que en plena segunda década del siglo XXI haya tanta desinformación respecto a los signos del ¿condición? ¿trastorno? Especialmente hoy he visto mucho ignorante del tema opinando y publicando infografías basadas en protocolos de antes de la década de los 90’s y si algo molesta a un 𝑨𝒔𝒑𝒆𝒓𝒈𝒆𝒓 es precisamente 𝒍𝒂 𝒇𝒂𝒍𝒕𝒂 𝒅𝒆 𝒄𝒐𝒏𝒐𝒄𝒊𝒎𝒊𝒆𝒏𝒕𝒐, 𝒍𝒂 𝒅𝒆𝒔𝒉𝒐𝒏𝒆𝒔𝒕𝒊𝒅𝒂𝒅, 𝒍𝒂 𝒇𝒂𝒍𝒕𝒂 𝒅𝒆 𝒖𝒏 𝒍𝒆𝒏𝒈𝒖𝒂𝒋𝒆 𝒂𝒑𝒓𝒐𝒑𝒊𝒂𝒅𝒐 𝒚, 𝒔𝒐𝒃𝒓𝒆 𝒕𝒐𝒅𝒐: 𝒍𝒂 𝒎𝒆𝒏𝒕𝒊𝒓𝒂 𝒚 𝒍𝒂 𝒎𝒂𝒏𝒊𝒑𝒖𝒍𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 Desde el 2019, el 𝑨𝒔𝒑𝒆𝒓𝒈𝒆𝒓 se diagnostica de acuerdo al 𝑄𝑢𝑖𝑛𝑡𝑜 𝑀𝑎𝑛𝑢𝑎𝑙 𝐷𝑖𝑎𝑔𝑛𝑜́𝑠𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑦 𝐸𝑠𝑡𝑎𝑑𝑖́𝑠𝑡𝑖𝑐𝑜 𝑑𝑒 𝑙𝑜𝑠 𝑇𝑟𝑎𝑠𝑡𝑜𝑟𝑛𝑜𝑠 𝑀𝑒𝑛𝑡𝑎𝑙𝑒𝑠 (𝐷𝑆𝑀-𝟻), editado por la 𝘈𝘴𝘰𝘤𝘪𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯 𝘌𝘴𝘵𝘢𝘥𝘰𝘶𝘯𝘪𝘥𝘦𝘯𝘴𝘦 𝘥𝘦 𝘗𝘴𝘪𝘲𝘶𝘪𝘢𝘵𝘳𝘪́𝘢 𝘦𝘯 𝘪𝘯𝘨𝘭𝘦́𝘴, 𝘈𝘮𝘦𝘳𝘪𝘤𝘢𝘯 𝘗𝘴𝘺𝘤𝘩𝘪𝘢𝘵𝘳𝘪𝘤 𝘈𝘴𝘴𝘰𝘤𝘪𝘢𝘵𝘪𝘰𝘯 (𝘈𝘗𝘈) y sí, forma parte de los denominados 𝑻𝒓𝒂𝒔𝒕𝒐𝒓𝒏𝒐𝒔 𝒅𝒆𝒍 𝑬𝒔𝒑𝒆𝒄𝒕𝒓𝒐 𝑨𝒖𝒕𝒊𝒔𝒕𝒂. Siendo así, el 𝐷𝑆𝑀-𝟻 ahora incluye una nueva enfermedad llamada “𝑻𝒓𝒂𝒔𝒕𝒐𝒓𝒏𝒐 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝑪𝒐𝒎𝒖𝒏𝒊𝒄𝒂𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝑺𝒐𝒄𝒊𝒂𝒍” ya que se estableció que ese no es indicador de una persona 𝑨𝒔𝒑𝒆𝒓𝒈𝒆𝒓. Este nuevo trastorno se caracteriza por dificultades en la comunicación verbal y no verbal que no se pueden explicar por la baja capacidad cognitiva. Incluye dificultad para aprender y utilizar el lenguaje hablado y escrito, así como respuestas inadecuadas en la conversación y sí limita la comunicación efectiva, las relaciones sociales, el rendimiento académico y el rendimiento laboral. La tendencia desde el año 2004 es eliminar las etiquetas y enfocarse en los perfiles, pero al quitar el 𝑨𝒔𝒑𝒆𝒓𝒈𝒆𝒓 de la lista de condición o discapacidad con la que ya estaban diagnosticadas, miles de personas, fundamentalmente en Estados Unidos, perdieron las coberturas de sus seguros de salud. La decisión de devolver una discapacidad particular al “espectro autista” (amplio y lleno de diagnósticos diferentes) afectó el apoyo que ya recibían las personas con este síndrome y puso a las aseguradoras ante la necesidad, en muchos casos, de quitarle beneficios a sus clientes. Fue un debate donde científicos y personas que ya tenían diagnosticado 𝑨𝒔𝒑𝒆𝒓𝒈𝒆𝒓 estaban en desacuerdo con eliminar y no reemplazar por otro concepto o nombre a este tipo particular de neurodiversidad, ya que, ese nuevo marco de la APA dio como resultado que un número sustancial de personas con este síndrome ya no cumplieran los criterios para un diagnóstico clínico y les fueron quitados apoyos financieros y terapias que ya tenían cubiertas por la seguridad social. Luego, el plan de salud Medicaid de Barack Obama, logró recuperar derechos perdidos por personas con este diagnóstico “de mal apellido” y amplió a todos los síndromes que incluyen el espectro autista con la misma cobertura que aquellos que viven con autismo. De manera que, si seguimos siendo tratados con ese “apellido” de trastorno, condición o como le llamen es solo por conveniencia política y económica. Desde mi experiencia puedo decir que: 1.- ¿Somos perfeccionistas? Verdadero, en nuestro entorno debe haber disciplina, orden y limpieza 2.- ¿Tenemos mala interacción social? Falso, pero somos muy directos, simples y sinceros; además muy selectivos con las amistades y el indicador no tiene que ver con el aspecto económico sino con el nivel cultural e intelectual y nos aburren temas de conversación banales 3.- ¿Tenemos dificultades para el lenguaje? Falso, por el contrario, nos apropiamos de un amplio glosario y desde la infancia desarrollamos hiperlexia o la capacidad de leer, comprender y usar un lenguaje que supuestamente está más allá del desarrollo de su edad. 4.- ¿Somos analíticos? Verdadero, las ecuaciones regulares son de suma cero y los residuales son cabos sueltos que hay que atar 5.- ¿Tenemos inteligencia por encima del promedio? Verdadero, IQ= 156 6.- ¿Tenemos excelente memoria? Verdadero, q-eidética 7.- ¿Nos falta empatía? Falso, sí somos capaces de entender al prójimo, pero no toleramos la conformidad y falta de motivación al logro; tampoco que nos traten como superdotados por ser políglotas o tener habilidades para las ciencias exactas 8.- ¿Somos detallistas? Verdadero, la Tierra no es esférica sino geoidal y se aproxima a un elipsoide 9.- ¿Somos apegados? Falso, somos conservacionistas y protectores 10.- ¿Somos más sensibles al dolor y al ruido? Cierto por eso desarrollé Fibromialgia que, es otra condición; no proceso el dolor como lo hace la mayoría de las personas y siempre una tontería duele mucho En resumen, 𝒏𝒐 𝒔𝒐𝒎𝒐𝒔 𝒏𝒊 𝒆𝒙𝒕𝒓𝒂𝒗𝒂𝒈𝒂𝒏𝒕𝒆𝒔, 𝒏𝒊 𝒆𝒙𝒕𝒓𝒂𝒕𝒆𝒓𝒓𝒆𝒔𝒕𝒓𝒆𝒔, 𝒏𝒊 𝒆𝒍 𝒏𝒖𝒆𝒗𝒐 𝒆𝒔𝒍𝒂𝒃𝒐́𝒏 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒆𝒗𝒐𝒍𝒖𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆𝒍 𝒔𝒆𝒓 𝒉𝒖𝒎𝒂𝒏𝒐, 𝒔𝒊𝒎𝒑𝒍𝒆𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒏𝒖𝒆𝒔𝒕𝒓𝒐 𝒄𝒆𝒓𝒆𝒃𝒓𝒐 𝒒𝒖𝒊́𝒎𝒊𝒄𝒂𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒇𝒖𝒏𝒄𝒊𝒐𝒏𝒂 𝒅𝒊𝒇𝒆𝒓𝒆𝒏𝒕𝒆. Lo que sí somos es privilegiados porque somos alguien que puede reconocer patrones en la historia, la ciencia y la política, analizarlos, aprender de ellos, investigar, crear nuevas aplicaciones, resolver enigmas y transmitir ese conocimiento para colocarlo al servicio de la humanidad

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