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@Enared

#Anecdotas#Vivencias #Halloweekend #Dinámica Hace muchos años trabaje en una reconocida agencia de publicidad, la empresa funcionaba en una de las más antiguas Casas de la Av. Los Abogados, allí trabaje como pasante en el Departamento de Artes y Diseño, era la menor de aquel grupo, entre diseñadores y publicistas comenzó mi formación con apenas 17 años... Se dice que esta casa tenía un misterio, antes de que funcionara como empresa, los dueños intentaron vender en varias oportunidades y nunca pudieron, hasta que llego el Señor Cazas nuestro jefe para aquel entonces y decidió hacer unas modificaciones sin cambiar mucho su misteriosa estructura, para poder habitarla. (Nunca supe que cosa hizo, esa es otra parte de la historia) Al llegar todos los días, tocaba un timbre de aquellos que suenan como con eco, y que lo que menos piensas es que te va atender una secretaria… al entrar estaba la chica de la recepción, se llamaba Mery, al caminar por sus largos pasillos pasaba por el frente de varias oficinas y saludaba al resto del personal, antes de llegar al Dpto. donde trabajaba, que estaba justo al final, de verdad era como darle la vuelta a una manzana… tenía muchos pasillos y escaleras. Gran parte de mi trabajo era estar metida en los archivos, allí fue donde comenzó aquella experiencia... Un día de lluvia, llegue tarde al trabajo, salude a Mery y camine apresurada con pena por llegar tarde, me sentía muy mal cuando esto pasaba… allí estaba mi mesa repleta de todas las carpetas de proveedores que debía subir a un nuevo salón de archivos que no conocía. Las indicaciones fueron: subes dos pisos más, al final a la derecha, después del rincón llenos de trastes… allí esta… me fui con mi carga de documentos, mientras subía aquellas largas escaleras miraba arriba y se veía como una cúpula de iglesia. oscura y sin luz. seguía subiendo y mi piel se erizaba, sentía como sudorosas las manos, logre llegar y todo se veía como las 7 pm, aun cuando eran las 3pm, algunas luces tenues. poco alumbrado… antes de llegar a los archivos, estaba como especie de un recibidor, alumbrado por la única y débil bombilla que quedaba sujeta a uno de los brazos de la lámpara, magnífica y sucia de telarañas, que colgaban del techo. Un fondo oscuro de muebles colocados unos sobre otros como en las mudanzas. Trataba de no mirar mucho porque se sentía perturbador todo aquel ambiente. Abrí la puerta del salón donde había muchos archivadores viejos, también llenos de bichos y mucho polvillo… sentía como si alguien hubiese encendido el aire acondicionado… ese frio coló por mis rodillas… camine y moví unas cortinas que cubrían unos inmensos ventanales altos, cubiertos por estas cortinas… miro al final, el otro extremo de la ventana, había como una soga colgando de aquella esquina, cerré la cortina de repente y me paralice por un momento, sentí miedo, trate de canalizar mi respiración y busque rápido entre los archivadores, casi podía caer en unos de ellos, hacia mi derecha sentí mirar como con el rabillo del ojo... no quería voltear, algo me frenaba y me paralizaba como para que lo escuchara, podía sentir una presencia, una figura alargada de un hombre como de un metro ochenta, apoyado en la pared con su hombro, tenía sus manos aquella soga que vi por las ventanas, era la misma. Mi respiración me hacía quedar muda, no volteaba a mirarme, no me hablaba… en ese instante, fue como una eternidad, vi cómo se desvanecía, con un rayo de luz que de sorpresa entro en aquella oscuridad… sentí volver a la vida... Salí espantada, con lágrimas en los ojos… me quedaban tres días aun en aquella empresa, pero no volví a los archivos de aquel misterioso lugar... deje de tocar el timbre y entraba por el portón recortaba camino para llegar a la oficina y contaba las horas para abandonar aquel lugar. En la imagen se muestra un casa que encierra un misterio, ubicada en el estado Lara/Venezuela, conocida como la casona de la familia Yepes Gil, se construyo en 1921, está fue declarada patrimonio histórico y cultural de Venezuela.

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