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@Denis4

¡Hola! Ha sido un largo tiempo desde la última vez. En esta oportunidad he venido a participar en la dinámica propuesta por nuestro amigo @eduardo96 #CollageDeCalidad #Dinámica El mismo cielo. Todo el tiempo estuvo viendo el mismo cielo. Sin algún cambio, ese mismo cielo que comenzó a volverse aburrido de alguna manera, sentía que no le estaba llenando de la misma forma que quería. Sus paisajes no cambiaban sin importar cuánto se esforzara, así que tomó la decisión de empezar a moverse. Tomó la decisión de cambiar su paisaje. Logro sentir que miraba un cielo diferente cuando su lugar cambio a uno completamente diferente. Sentir el aire un poco salado por el sonido del mal le hizo sentir a su corazón agitar, pero aún sentía que seguía faltandole algo que aparentemente buscaba. Con duda en su corazón decidió buscar un cielo diferente. Tal vez volar y sentir aquel cielo que constantemente observaba le ayudaría a encontrar aquello que estaba buscando. Todo se veía diferente desde las alturas, estaba viendo desde otro ángulo aquel majestuoso cielo, pero se seguía sintiendo fuera de lugar. Finalmente llegó a otro lugar, donde pensó que encontraría un cielo diferente y aunque aparentaba serlo, en el fondo sabía que no se diferenciaba demasiado al cielo que observaba todos los días. Las nubes se encontraban en lo alto, el sol se ocultaba y daba paso a la noche. Aquel paisaje aunque ligeramente diferente se mantenía igual a todos los demás, lo único que cambiaba en observar aquel cielo eran los sentimientos con que los observaba a cada uno. Sin importar cuántas veces cambio de lugar y trato de mirar de otra manera el cielo, este continuó siendo el mismo, al igual que sus sentimientos, porque no debía de mirar aquel cielo que simplemente le estaba dando una verdad. No debía buscar hacia arriba sino dentro de su pecho, donde se encuentra su corazón. Porque sin importar la forma en que se sintiera, el cielo le seguiría abrazando de la misma manera que siempre había venido haciendo. El cielo nublado le demostraba que estaba bien sentir una tormenta dentro, porque esta en ocasiones solamente sería pasajera. El azul tranquilo le hacia entender que a veces había que mantenerse sereno ante los fuertes tormentos. Elevarse por los cielos le mostraba que se podía soñar alto. El atardecer le recordaba que siempre se podía dar un cambio por muy pequeño que aparente ser. Así como las nubes que desde arriban observan, nuestro sentir continuaría en movimiento convirtiéndose en un azul resplandeciente, en un día nublado, en nubes esponjosas, en un hermoso atardecer. Porque al final, seguía siendo el mismo cielo que siempre nos arropa. Fin. Recuerden, sin importar que tan lejos nos podamos encontrar de las personas que queremos, al final siempre observaremos el mismo cielo, sea de noche o de día, siempre seguirá siendo el mismo, aquel majestuoso lugar que nos conecta a todos. Miren un momento el cielo sobre ustedes y piensen un poco... ¿Con qué sentimiento estamos cargando mientras lo observamos? El cielo es majestuoso, así como cada persona que hay en el mundo. Las imágenes son de mi autoria, tomadas desde mi celular a excepción de la última que es una foto tomada por un amigo. Nos estaremos leyendo en los comentarios. Me despido @Denis4

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