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@Denis4

BAILARINA. Abre los ojos con delicadeza, escuchando el vals en la distancia. Está posicionada perfectamente mientras sube lentamente los brazos hacia arriba, dando el inicio de aquellos pasos. Comenzó a girar, mostrando la belleza de sus movimientos. Pausadamente cada uno de sus movimientos son descritos, expresando delicadeza, silencio y calma. Una expresión serena acompaña su hermoso rostro risueño. De pronto, la música comienza a subir y sus movimientos comienzan a ser más bruscos, parece como si estuviera batallando con el aire, buscando liberarse de aquella prisión que la rodea. Cae arrodillada en el suelo, uniendo su frente con el frio del mismo, pide clemencia mientras sus manos golpeando aquel lugar que debería ser su base. Se deja caer hacia atrás mientras se encuentra arrodillada, llevando ambas manos a su rostro, cubriéndolo mientras la música va decreciendo, se encuentra indefensa, llorando lo perdido, tapando su rostro de la vergüenza, escapando de aquello que la atormenta. El silencio se prolonga y un brazo de ella se aparta como si la estuvieran jalando, terminando por arrastrarse por aquel suelo, tropezando en el proceso. De nuevo a caído y recoge cada parte de su cuerpo para encerrarse en sí misma, tapando ahora sus oídos, porque no deseando escuchar nada. El volumen aumenta y la percusión hace acto de presencia, haciendo que termine yéndose hacia atrás, acostada ahora en el suelo, cual ángel de nieve. Arrullándose como bebé. Ahora el ritmo parece más alegre, tiene un ritmo movido, así que sus brazos se levantan, como si estuviera tratando de tomar el mismo sol. Los mueve como anhelando esa luz y lentamente se levanta del suelo. De nuevo está de pie, con elegancia y los brazos hacia arriba. Su expresión ha cambiado, ahora una sonrisa se asoma en sus labios. Comienza a dar vueltas mientras salta, haciendo un perfecto círculo con sus pasos. Desborda alegría con sus movimientos, delicados y a la vez llenos de una indudable energía. El final está llegando, la música comienza a descender de nuevo. Se desliza por el suelo para sentarse, coloca una pierna por delante de la otra y un brazo lo lleva por su abdomen para hacer la alusión de un abrazo, el otro rodea su rostro como si estuviera dejando una caricia. De esa forma cierra los ojos, marcando el final de la melodía. La bailarina es arrullada por la oscuridad, marcando el final. El primer acto ha terminado, pero la historia de la bailarina continua, llena de ira, resentimiento, tristeza, dolor, perdida, pero también acompañada de alegría, felicidad, humildad. Porque la música de la vida seguirá siendo tocada hasta que el bailarín principal decida dejar el escenario. Aunque la historia nunca llegara a su verdadero final, porque cuando el bailarín decida dejar el escenario, será el turno de los espectadores tocar su melodía. Porque el ciclo es eterno. @Denis4 Se despido.

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