Mientras crecemos, nos desapegamos cada vez más de todo. #AlertaDeDebate #Reflexión #AlertaDeOpinión Cuando somos niños, es el pan de cada día vivir una montaña de emociones, ya sea enojo, felicidad y demás cosas, pero indudablemente cuando uno observa a un niño, ve una cantidad enorme de emociones, mismas que se van apaciguando mientras crecemos. Mientras avanzamos en edad, indudablemente adquirimos mayores cosas que nos hacen ser más reacios a compartir lo que sentimos (sea por el motivo que sea). Unos los llaman discreción, otros prudencia. Cualquiera que sea el nombre, normalmente te juzgan cuando demuestras más de la cuenta tus emociones, además de que estas pueden ser un arma de doble filo. ¿Por qué mientras crecemos debemos mantener a raya nuestras emociones? De niño no dudamos en demostrar lo que sentimos sin siquiera pensarlo demasiado, pero al momento en que comprendemos más allá lo relacionado a las emociones, nos volvemos más cautelosos. ¿Realmente vale la pena hacerlo? Es entendible que todo en exceso es malo, pero siento que en la actualidad, las personas han llevado este tema demasiado al extremo, al punto que han levantado muros, han creado una máscara para cada momento, han encerrado con más fuerza aquel lado que siempre salía cuando jóvenes. Nuestro lado emocional domina de niños, pero al crecer, toma el control el lado racional. Se supone que debemos vivir en un equilibrio, sobre todo de adultos, donde se debería de tener las herramientas necesarias para alcanzar dicho equilibrio. Tristemente parece que de niños desbordamos tantos las emociones al no saber ponerle un límite, que de adultos carecemos de sentimientos profundos (más que todo apego emocional, sea a otros o a uno mismo). Porque ponernos un límite no es necesariamente negarnos a la emociones, además que pensar en dicho límite saca a relucir nuestro lado racional, ya que necesitamos pensar con seriedad cuál sería el punto máximo a permitir para dejar salir cualquier emoción. En la etapa de adulto se es más racional que emocional, pero volvemos a caer en el punto de inicio, porque de nuevo acabamos en las emociones, siendo adultos mayores (ancianos), donde extrañamos todo lo que hicimos y las personas cercanas, utilizando de armas todos esos recuerdos que llevamos dentro. ¿Vale la pena realmente dejarse llevar por las emociones o el lado racional? Una cosa es darte el derecho de sentir cualquier emoción que sientas y otra diferente es utilizar tus emociones para atacar a otras personas, tampoco es ir al extremo de simplemente ignorar lo que sentimos por algo ajeno a nosotros mismos, porque aunque no queramos, seguiremos sintiendo aunque sea en menor medida. Ser niño no significa ser sentimental, ser adulto no significa carecer de sentimientos. Es un equilibrio y un límite. Nos estaremos leyendo en los comentarios y recuerden que hay que respetar todas las opiniones aún si esta no se encuentra en la misma línea de nuestros pensamientos. Me despido @Denis4
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5 comments
Apariencias, representación de un papel pre asignado según dictan las normas sociales. Contener emociones y mostrar madurez, ese es el guión que seguimos a medida que vamos creciendo. "Se comporta como un niñ@" es la sentencia que damos cuando alguien no se ajusta. Pocos se aventuran pues pueden cerrarse puertas. Equilibrio, compromiso pueden ser la solución del dilema.
Todo es dictado por normas sociales, las cuales algunas estan bien, pero las otras han sido tan tergiversadas que simplemente dejan de ser coherentes. Pensar de esa forma no debería ser una sentencia, porque "ser niños" es lo que mantiene vivo nuestro lado creativo y emocional. Además que una cosa son "hacer niñerías" y otra diferente es "ser como niño".
Cuándo se es niño, se actúa con poca racionalidad, pero es porque no se tiene la posibilidad de entrar a ese terreno con firmeza y no se tiene conciencia de ello. El adulto da más valor a lo racional por precaución o tal vez como mecanismo de defensa.
Buen tema. El niño va transitando de mono en solitario a humano en sociedad, marcado por infinidade caractes geneticos y de influencia del entorno Yo creo que el ser emocional va encontrando donde poder desplegarse dentro de la racionalidad al que lo enseña el ser social. Para cada uno es un camino distinto, por suerte, y donde la familia, que es la primera y mas acompañante expresion social en nuestro micromundo tiene una influencia decisiva y dificil de develar en toda su magnitud. Buen Post Saludos
Cuando niños como entendí y bien dices en tu escrito no tenemos careta, porque nuestra niñez nos permite ademas de expresar nuestras emociones con acciones y voz, siendo inocentes, de que tal vez podamos estar haciendo daño, o creado una sitaución que no sabemos, pero somos expontaneos, nuestra edad no lo permite, con el pasar de los años, ganamos en experiencia, sapiencia y nosotros mismo aprendemos a evaluar que no es muy conveniente ni adecuado expresar lo que sentimos o como lo sentimos todo el tiempo, no es una careta, habrá el que anda por la vida con ella aparentando lo que no es, ni siente, pero no creo que sea la mayoría. De adulto aprendemos por educación y experiencia propia que no es bueno estar exteriorizando nuestros sentires, ni con la acción, o la palabra, en definitiva no juzgo a los niños como sentimientales, ellos son mas bien honestos y sinceros a una medida inusual que dificilmente un adulto puede demostrar o expresar, eso tampoco nos hace personas falsas o mentirosas, creo recordar que una vez tocaste ese tema en uno de tus alertasdebateyopinión.... de grande nos podemos ser un libro abierto, eso no es bueno a ningun nivel. Saludos #Denis4, buen post.