SOLO BASTABA UN PERDÓN. #Reflexión #Perdón #Lección Como no todo en la vida son cosas malas, en esta oportunidad también vengo a hablar de las cosas buenas. Quiero escribir el hecho de que se disculparon conmigo, para los que no me leyeron en el post anterior, me queje sobre que alguien pago su enojo conmigo haciendo que mi día se viera arruinado un poco porque me molesto su forma de actuar, ya que no tenía nada que ver con lo que estaba pasando. Describí lo molesta que estaba al respecto de ello, pero puedo decir que ya me siento calmada, primero porque el enojo paso de mi luego de un rato y segundo porque me pidieron disculpas. Siempre he sido una persona débil a las emociones, quizás porque no termino de entenderlas en aspecto personal, por eso es que cuando se disculparon conmigo me sentí bien y eso me hizo recordar porque a pesar de toda la molestia, todavía continuó aquí. Puedo notar que a su manera se esfuerza y eso es algo que siempre me llenara de gozo. Ver a las personas esforzarse y tratar de mejorar siempre será algo agradable de observar, sobre todo para mí que tengo un afán de mirar a los otros y sus experiencias. Así que a pesar de que quería actuar algo fría por la forma en que me trato, con esa disculpa simplemente deje el asunto de lado, porque todos cometemos errores y lo importante es, que la otra parte reflexionó sobre ello. Pienso que todo sería mejor si las personas aprendieran a disculparse, claro está, disculpas sinceras, porque no cuentan aquellas que solamente se hacen para salir del paso. Así que me siento mejor de ver crecer emocionalmente a alguien, pero también recibir una disculpa, ya que como dije anteriormente, no merecía ser quemada por la ira de otros que no me correspondía, pero descubrí algo interesante y es que una emoción como la ira en realidad estaba ocultando una mucho más grande: el miedo. En la disculpa me explico lo que había pasado (algo que no hizo cuando soltó su ira contra mi). Venía alterada porque casi tiene un accidente automovilístico, eso le causo miedo que se transformó en ira, ya que esa fue la manera en que encontró para sacar ese miedo que tuvo. Lo cual me llevo a mí misma a reflexionar. Cuando tenemos mucho miedo, uno gigante por algo que paso, tendemos a utilizar la emoción con la que más nos sentimos cómodos. Sea enojo, tristeza, alegría u otra cosa. Al menos en mi caso, cuando tengo miedo, suelo sonreír, porque esa es mi manera de expresar mi miedo, con una sonrisa, porque esa es de alguna forma mi “arma” para defenderme del miedo. Estoy consciente de ello, porque mientras hablaba con la psicóloga de cosas malas o que me desagradaban, no podía evitar mostrar una sonrisa sobre mis labios. Mi escudo es mi sonrisa, por eso tiendo a sonreír cuando estoy preocupada o asustada. Todos tenemos nuestra forma de combatir una emoción fuerte, pero siempre tenemos que ser consciente, que nadie tiene que ser manchado en el proceso mientras tratamos de sobrellevar lo que estamos viviendo. Nadie más que nosotros mismos tenemos que llevar la batuta, somos los gobernantes de nuestro propio reino y las demás personas son reinos vecinos. ¿Acaso queremos que por nuestra mala gestión provoquemos una guerra? Por supuesto que no. Pero no nos desviemos del asunto, porque lo principal es que recibí una disculpa y eso realmente me hace sentir bien, porque a veces solamente basta una disculpa para que las cosas vuelvan a funcionar. Las disculpas del corazón son como el aceite que necesitan los engranajes para funcionar, sino lo aplicas de manera adecuada, esos engranajes nunca podrán encajar. Aprender a disculparse es como aprender a perdonarte. Aunque en el caso de la disculpa, si es más para mejorar la relación, que algo enteramente personal. Así que aprendamos a disculparnos cuando cometemos errores, sobre todo si estos pueden ser las grietas que traigan consigo una guerra. Eso es todo por el día de hoy y espero que se encuentren bien el día de hoy. Nos estaremos leyendo. Me despido.
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1 comment
Hola @Denis4 Que bien se siente tanto el que pide la disculpa, cómo el que la acepta. Esos episodios que relatastes ayer, son bien incómodos y desagradables. Espero sea sincera esa petición y de a poco vayas superando el momento.