Tanto para leer... y tan pocas ganas para hacerlo. En estos momentos me siento tal cual como aquella vez cuando iba a bachillerato y toda la sección se quejó porque una profesora había mandado a leer doce paginas para un examen o algo así. Se llevo a cabo hasta una reunión en donde se discutió eso (la reunión era de otra cosa, pero una compañera aprovecho para quejarse de eso). Se armó todo un alboroto debido a ello y recuerdo que cuando mi mamá me miro como niña buena y sometida (por mi misma para complacer las expectativas de otros), sobre si yo formaba parte de lo que se quejaban, evidentemente me negué. Pero siendo sincera luego de tantos años... ¡En realidad si me parecía demasiado! Y no me refiero con respecto a la cantidad de hojas, sino por la situación en que nos dieron esas paginas para estudiar... Primero fue como dos días antes de la fecha del examen, segundo, la profesora no explico nada, absolutamente nada de lo que había en esas páginas, por ello no íbamos a entender, sobre todo porque era una materia que a nadie le gustaba. Así que si lo pensamos un poco, teníamos todo el derecho de quejarnos. Sí, eran solo doce páginas, no es nada... pero ahora pienso que doce páginas es mucho... Es mucho cuando andas mentalmente cansado, cuando no tienes tiempo para leer, cuando emocionalmente no te encuentras bien, cuando no entiendes debido al estrés mental que tienes. Cuando estas de esa forma en donde NO puedes concentrarte DOCE PAGINAS SON EL MISMO INFIERNO. Porque no son doce páginas nada más... vendrían a ser veinticuatro páginas, treinta seis páginas... Y pare de contar cuantas veces tendríamos que leer las páginas para entender la información que ahí se encuentra. Y así mismo me encuentro en estos momentos, me siento como en aquel entonces donde doce páginas me parecía demasiado, porque veo tanto contenido que quisiera leer y estoy cien por ciento seguro que será de calidad y simplemente no tengo las ganas de leerlo... Con esto podemos darnos cuenta que a veces, nuestras emociones, estrés y demás cosas afectan nuestro entendimiento a las palabras... podremos leerlo mil veces y no entender nada, porque no le estamos dando la concentración necesaria para captar toda la información. Imagino que así mismo les pasa a muchas personas, que leen y leen y no entienden para nada lo que estan leyendo o se les explica mil veces y nada les queda en la cabeza. Por eso mismo es que es necesario tomarse un tiempo de toda la información con la que llenamos a nuestro cerebro, hacer cosas que no se necesite pensar para de esa forma lograr permitir que nuestro cerebro termine con toda la información que le hemos dado para procesar... Darnos un tiempo para relajarnos. Así lograremos volver con la mente "fresca" para seguir entreteniéndonos con toda la maravilla información con la que podemos cruzarnos, además de interactuar correctamente con todas las personas con las que nos "cruzamos" en la red. En conclusión... Todos necesitamos unas vacaciones mentales en donde simplemente no pensemos en nada o si no tenemos tiempo para ir de vacaciones mentales (suena chistoso la cosa), podemos hacer actividades que nos ofrezcan lo mismo de no pensar. Por lo menos en mi caso, me distraigo de pensar viendo series, porque toman toda mi atención a lo que estoy viendo y no pienso nada, solo me dejo llevar por lo que veo y ya. Nada más, nada menos. Como de costumbre, les deseo a todos un feliz fin de semana (Marce, el domingo me respira en la nuca). Nos estaremos leyendo en los comentarios.
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1 comment
Entiendo tu punto amiga. Las circunstancias hacen que cambien las magnitudes o cantidades, o sea, nuestra perspectiva sobre ellas. Hay momentos en los que doce páginas son un tris-tras mientras que en otras se vuelve una eternidad. PD: Que pronto te reactives y puedas experimentar las mismas percepciones de siempre. Nos leemos.