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Habrá cosas a las que jamás hay que tocar. (Parte uno) #ElcuadernodeElena “El pecado más grande fue guardar silencio” Elena Cortés El primer criminal del que se hablaba en el cuaderno de Elena, se trataba de un caso de hace más de diez años. Donde una pequeña niña fue violada y asesinada, siendo encontraba al poco tiempo. Hubo varios sospechosos, pero todos demostraron su inocencia y el caso quedo sin resolver al no tener más culpables. Todos estaban desconcertados por tal información obtenida a través del cuaderno, porque en ella se señalaba a los asesinos. Salcedo Marcos era un pintor que daba clases de pintura, una persona que nunca apareció en los escritos del caso, porque no parecía tener relación con el caso en cuestión que se llevo en aquel entonces. Elena llego a conocerlo a los diez años, cuando empezó a ver clases en una casa comunal, donde su madre la inscribió para que aprendiera. Desde el primer momento, Elena sintió una rara sensación que apago de inmediato, ya que no había sentido de sentirse así. Elene contaba con lujo de detalle su interacción con aquel hombre que se hacia llamar un educador reconocido. Tenía una esposa que parecía amable y linda, no trataba mal a nadie, además llevaban muchos años de casados. Desde el primer momento de su encuentro, Elena sintió perfectamente que le había gustado a Marcos Salcedos, pero no sospecho que sería en un mal sentido. Habían otros niños en aquella clase, todos inmiscuidos en sus propias cosas, centrados en la pintura o al menos ese fue el primer plano. Elena se sentó frente al caballete sin dudar, fue entonces cuando Marcos se le acerco. -¿Qué clase de cosas dibujadas? Elena no dudo en mostrar su cuaderno de bosquejos. Una conversación que parecía completamente normal, a excepción de esa mano sobre su hombre como si fuese lo más natural. En aquel grupo de niños fue donde Elena conoció a Daniela, la victima de aquel caso sin concluir. La misma que consiguieron a los pocos días tirada en un lugar abandonado con su ropa hecha un desastre y heridas en su cuerpo. Una niña amable y linda que le habló desde el primer día, a la cual recordaba como una niña que en realidad odiaba pintar. Pronto Elena se volvió la "favorita" del profesor, así que esos toques que hacían sentir incómoda a una niña no podían faltar, volviéndose cada vez más repulsivos. A veces empezaban en el hombro, bajando con lentitud más abajo, hasta el pequeño pecho de una niña llena de miedo. En otras ocasiones empezaba por la rodilla, donde tocaba aquel muslo como si fuese normal. Se encontraba sola en una zona de esa gran casa cultural, pintando un par de árboles que le asignaron, estaba tranquila mientras estuvo sola todo ese rato, pero la tensión vino a su cuerpo cuando pudo escuchar la voz de Marcos. Elena se giro, viendo esa mano sobre su hombro como de costumbre, pero ella misma no se atrevía a decir que lo odiaba. -Elena, te esta quedando maravilloso. -¿De verdad? -preguntaba con duda, tratando de disimular que miraba la mano sobre su hombro -. Aunque siento que le falta. -Puede que si lo haga. Una conversación que no levantaría alguna sospecha sobre lo que en realidad estaba pasando. Elena no podía hablar, porque eso significaba dejar de ser una niña buena y se suponía que ella era conocida por ser buena, siempre comprensiva y amable, por eso no se atrevía a revelarle el infierno que vivía en aquel lugar donde se supone tendría que divertirse. -Realmente eres una buena chica Elena, no te quejas por nada. Un comentario soltado una vez en alguna conversación, donde la mano trataba de deslizarse por dentro de la camisa. Elena solo miraba como si nada le importara, el crear bonitos cuadros hacían felices a sus padres, que los exhibieran también los llenaba de orgullo, pero todo el dolor detrás de esas pinturas difería del que se supone debía ser. -Es realmente cómodo hablar contigo Elena -confeso Marcos en una ocasión -. Eso no pasa con todos... Sobre todo con aquello que no saben guardar secretos. Ese fue el inicio de una conversación que no quería escuchar. Marcos le contó sin dudar sobre la historia de como una niña venía a su casa a ver clases particulares y como esta "intentaba" seducirlo, hasta en una ocasión llego en una falda donde no tenía ropa interior y no dudo en mostrárselo. Elena escuchaba mientras sentía como el toque se repartía por su cuerpo. Manchas que aumentaban el miedo en ella, haciéndola sentir como algo completamente sucio y sin valor. ------------------------------------------ Hasta aquí llega esta parte que trata del primer asesino que Elena conoció, el pedófilo. Las otras partes se encuentran en mi perfil, así que los invito a darse una vuelta. Nos leeremos en otra oportunidad.

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