Bendiciones para todos, menos para la santa. Parte II La santa, no santa. Desesperados y tomando ventaja que aún seguían teniendo la admiración de los ciudadanos, tomaron a las hijas de diferentes familias, posibles santas, bajos su ala para poder tener una nueva santa, pero ninguna de ellas demostraba el talento necesario para heredar el poder de la santa. La iglesia iría a la ruina si no obtenían una nueva santa para lucir a los creyentes. En medio de su desesperación, ocurrió un accidente donde una de las candidatas a santa falleció. Elisa, una princesa de uno de los reinos, terminó perdiendo su vida mientras realiza uno de los tantos rezos, luego de haber recibido un baño de agua fría en invierno. Evidentemente la iglesia oculto aquel hecho, haciendo alusión de que había sido culpa de Elisa su propia muerte, al haber intentado escapar descuidadamente. Al enterarse de todo eso, el hermano mayor de Elisa, no dudó en comenzar a adentrarse en la iglesia, ya que no creía las excusas que le dieron junto al cuerpo sin vida de su hermana. Arlendo, el segundo príncipe de un reino, se adentro en la sede principal de la iglesia, fue de esa forma que su camino se cruzó con el de Elizabeth, la primera santa luego de una época de desastres. Ese encuentro se dio por casualidad, cuando Arlendo trataba de ocultarse y terminó en aquella cerrada habitación, donde vio a una mujer arrugada, pero que mantenía un poco de belleza a pesar de su avanzada edad. Evidentemente el hombre se sorprendió, pero no dudó en acercarse, Elizabeth también sintió la presencia de Arlendo, por alguna razón podía sentir una energía similar a la de ella. Elizabeth no dudó en contarle todo a Arlendo, la verdad detrás de aquella imagen que alababan como Santa y todo lo que sufrió. Aún desconcertado, Arlendo no dudó ni un segundo de las palabras de la santa, sentía que debía confiar en ella, como si algo le llevará a creer en eso. Pronto tuvo que dejar el lugar, ya que nadie más que el sumo sacerdote podía entrar en ese sitio, pero se fue con una promesa, Arlendo le prometió a Elizabeth que la salvaría sin importar cuánto tiempo le llevará, si no pudo salvar a su pequeña hermana, al menos salvaría a esa pobre alma en pena. El estar disfrazado como si fuese un monaguillo, le permitió ver mucho más allá de lo que se mostraba a puertas abiertas en esa iglesia, haciendo que el mismo Arlendo estuviera cada vez más convencido que la muerte de su hermana no fue tan accidental. Él le había prometido a su madre que protegería a su hermana y no lo había logrado cumplir, teniendo que ver como el estado mental de su madre se deterioraba por la perdida de su única hija. Arlendo aunque era un príncipe en realidad se trataba del hijo de una concubina, así que salvo por su propia madre, nadie en aquel lugar le prestaba atención, igualmente creció bien, lleno del amor de su madre y hermana pequeña, por eso no podía perdonar a los que acabaron con la vida de su hermanita. Mientras caminaba por aquellos pasillos buscando la forma de destapar todo de la iglesia, terminó en una sala donde solo entraban las candidatas a santa, no era una gran sala, pero habían un par de macetas vacías. Arlendo las observó por un instante, antes de llevar sus manos a una de las macetas, ninguna tenía alguna flor y eso le pareció triste. Cuando escucho ruidos afuera, no dudó en salir de aquella sala, lo que Arlendo no se percató fue que aquella maceta que antes había tocado, comenzó a crecer una hermosa flor, mostrando su belleza y esplendor. Pasado un tiempo, Arlendo no tenía nada y la frustración se apoderaba de él, pero no estaba siendo el único, porque se veía la tensión en la iglesia, al ninguna candidata mostrar talento para ser la siguiente santa. Ya los creyentes comenzaban a dudar al no poder observar y alabar la presencia de la santa. Arlendo iba caminando por los pasillos, por lo menos hasta que escuchó una voz llamarle, se tensó, por la forma en que fue llamado. - Príncipe Arlendo... El nombrado se giró esperando quizás toda una escuadra de guardias de la iglesia, pero había solo un hombre anciano no muy lejos de él. Aquello le confundió completamente, aún así, regreso en sus pasos para estar más cerca de aquel hombre. - Me ha llamado... ¿Qué desea? - Se está cerca del final... El señor está enojado... El no mando a su hija amada para sufrir... Arlendo iba a decir algo, pero en eso de escuchó que venían más monaguillos, así que tenía que ocultarse bien, antes de siquiera moverse, fue tomado del brazo con fuerza por el hombre anciano. - Eliminá el poder de la santa y todo acabará. Fue lo último que escuchó, antes de que el hombre desapareciera en un pestañeo y Arlendo pudiera ocultarse de los demás monaguillos. Aquellas palabras seguían rondando su cabeza, aún sin entenderlas, sus pasos terminaron en aquella habitación. Aún si tenía esa pista, él no sabía de qué forma quitarle los poderes a la santa. Con dudas, entró de nuevo en aquella prisión llamada habitación. Al estar junto a la santa de nuevo, ella tenía un aire diferente, como si fuese recibido una buena noticia. - Finalmente sé la forma de escapar de este infierno... - ¿Una forma? ¿Cuál? - Reconociendo a la próxima santa ... - Pero, ninguna de las candidatas ha demostrado ser una buena sucesora. La santa dejó escapar una débil risa ante las palabras del joven, era cierto que ninguna de las candidatas era digna, pero eso se debía a que la verdadera santa no estaba entre esas mujeres. Elizabeth estiró su mano, siendo tomada por Arlendo, quien no entendía nada, pero jamás sería descortés con otra persona, más si se trataba de alguien mayor. - Arlendo, Arlendo... Te reconozco a ti como la siguiente santa... Sé libre. Aquello terminó siendo el último aliento de la santa, antes de que finalmente pudiera descansar en paz junto al padre de los cielos que tanto la amaba. La iglesia entro en caos, porque la santa había muerto y sin importar cuánto hicieron, como en veces anteriores, no lograron revivirla, la habían perdido, antes de encontrar a la siguiente santa. Sin una imagen a la que alabar, la iglesia comenzó lentamente a perder su poder, porque los creyentes comenzaban a irse, sobre todo a aquellos ilusos que nunca recibieron la bendición de la santa. Sin importar cuánto se esforzaron, los de la iglesia no lograron encontrar a una nueva santa y eso tenía sentido, porque una nueva santa solo aparecería cuando la anterior santa muriera. Actualmente la santa sucesora de Elizabeth seguía viva, así que no nacería una nueva santa. Arlendo cumplió con las últimas palabras de la santa, siendo libre del infierno que tuvo que vivir Elizabeth, pero no fue lo único que hizo, también le mostró aquello que tanto anhelaba, le mostró el mundo por completo. Dejó que al menos pudiera ser feliz en el mundo de los cielos. Los años siguieron pasando y la humanidad tuvo que enfrentarse a varios desastres de los cuales sobrevivieron cuando un héroe apareció como salvador de todos. Aquel ser con un talento por encima de lo normal, pronto comenzó a ser alabado por los ciudadano, al darse cuenta que se trataba de su salvador. Pronto dicho héroe fue llamado por una perdida religión y este ni faltó a tal importante reunión. - Héroe salvador, permitenos ser aquellos que vayamos de pueblo en pueblo alabando tus gloriosas acciones. Alguien como tú debe ser conocido por cada rincón del mundo. No importaba que tuvieran que bajar la cabeza, porque habían conseguido de nuevo otra imagen la cual usar para obtener nuevamente poder. Se aprovecharían de las buenas acciones del héroe para volver a obtener seguidores, porque nadie se iba a negar a alabar a un héroe que los salvaba de la desgracia. Continuará... ---------- De nuevo tuve que cortar la historia, porque es que me visitó doña inspiración y cuando ella llega de visita, hay que dejarla que se ponga cómoda. Aunque lo he cortado, también se puede tomar este como un final, no sé si sacar una tercera parte la verdad. Esta historia es para demostrar que a veces el mismo mal que "fue erradicado", puede volver a surgir en cualquier momento o tiempo. Hay que cuidarse de ello. Nos estaremos leyendo y espero que estén teniendo un excelente día.
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