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La muñeca rota, Anabel. #Español #JuegoDeRol #Vampiros #HistoriaColectiva #Dinámica #Cruciatus El infierno siguió alargándose cada vez más... Un día, una semana, un mes... Perdió la cuenta cuando su cuerpo seguía creciendo y aun así continuaba junto a aquella mujer, la cual no temía en disfrutar del dolor ajeno. Anabel pudo darse cuenta que ella no estaba siendo la única en aquel lugar horrible. Un sótano donde no entraba la luz, el olor a humedad era fuerte y se podían ver cada tanto a las ratas e insectos recorrer el lugar. En medio de la crisis, cualquier cosa que se consiguiera serviría para mantenerse alimentado, porque si la bruja les ofrecía dulcemente algo de comer, seguramente estaría envenenado o tendría algo extraño. Anabel pudo ver como un niño se volvía loco y otro se removía en su lugar usando sus uñas para arrancarse la primera capa de la piel. A pesar de toda esa desgracia como el sujeto de pruebas de una bruja, las cosas no fueron tan mala, en ese lugar conoció a otros dos niños llenos de desgracia. Un niño menor que ella que le hacia recordar a su propio hermano pequeño, el cual su recuerdo comenzaba a perderse, como su verdadero nombre. También conoció a otra niña de cabello rojo pasión de su misma edad. Los tres se esforzaron por mantenerse con vida, ya que no tenían ni un gramo de esperanza por toda la mala situación. Aunque un día la esperanza pareció volver a sus vidas. La inquisición de alguna forma logro dar con ese lugar secreto de la bruja. Anabel no sintió ni un poco de lastima cuando los soldados de la inquisición mataron a la bruja que los mantuvo cautivos durante un largo tiempo. Fueron llevados a unos edificios que pertenecían a la inquisición donde residieron un corto periodo. Lo que vieron en ese lugar tampoco fue algo agradable y eso les llevó a irse de ese sitio cuando tuvieron la oportunidad. Los tres decidieron vivir alejados de todos en un lugar donde nadie los conociera, para poder encontrar la paz y felicidad que merecían luego de tanta desgracia. Por un tiempo todo estuvo tranquilo, viviendo una vida como una pequeña familia de tres, ya en ese punto estaban en la adolescencia, así que no muchos le prestaron atención. La felicidad duro poco. Anabel pudo darse cuenta de inmediato que el pequeño pueblo que escogieron para vivir, pronto fue cubierto por un mar de sangre, al ser encontrado por un grupo de vampiros que no tuvieron piedad en acabar con cada persona que se cruzaban. En un descuido mientras huía, fue acorralada, por suerte para ella logro escapar a tiempo para ir a donde estaban las únicas personas que todavía le importaban. Tal cual como con su propia familia, llego tarde al lugar. El niño que consideraba como un hermano yacía muerto en el suelo y creyó que la otra chica también estaría igual, pero al ver que se movía, no dudo en acercarse a ella. Pudo notarlo perfectamente... Su amiga se estaba transformando en un vampiro. Anabel como su amiga sabían lo que sucedería si se transformaba en un vampiro, porque lo vieron cuando estuvieron con los de la inquisición. Su querida amiga no quería pasar de nuevo por un segundo infierno, menos cuando finalmente probaba la felicidad. -No quiero... No quiero convertirme en un vampiro... Por favor... Por favor... Podía ver como las lagrimas caían por su mejilla en medio de su desesperación. Anabel se encontró contrariada, no quería perder a la única persona que le quedaba que llamó familia, pero tampoco quería hacerla sufrir. Mientras la veía estuvo pensando en profundidad, tomando una decisión. -Esta bien, no permitiré que eso suceda. Fueron sus palabras para calmar a su amiga. Sin dudar busco entre las cosas tiradas por doquier, encontrando lo que necesitaba. Anabel no tuvo duda en sus acciones cuando apuñalo varias veces a su querida amiga, lo suficiente hasta que dejara de respirar, sintiendo como la sangre de la misma salpicaba por todas partes. Cuando dejó de escuchar los sollozos de su amiga se detuvo, viendo como sus manos estaban cubiertas de la sangre. Se quedó inerte mientras miraba el tono rojizo en sus manos y pronto se encontró tragando saliva, sentía la garganta completamente seca, como si no hubiese bebido agua durante varios días. ¿Acaso sería posible? Anabel sintió un fuerte dolor, haciendo que se removiera, el sentimiento que tuvo fue inexplicable, al igual que el dolor que sintió. No podía asegurarlo, pero sabía muy bien lo que estaba sucediendo, por andar pendiente de salvar a su amiga no se dio cuenta de su propio estado. No había escapado de aquel acorralamiento que tuvo con los vampiros, había sido mordida, transformándola en aquello que su familia no quería convertirse. Al darse cuenta de su nueva realidad, solo pudo dejar escapar una risa. La pobre Anabel terminó por romperse. (La imagen es una pobre edición mía).

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