UNA ACTITUD PROFESIONAL. Se encontraba un día Amalia, madre de Maria, una dulce niña que tristemente tenía problemas motores debido a una deficiencia que surgió cuando se dio el parto. Aún a pesar de la noticia, Amalia se esforzó y el médico que estaba siguiendo el caso de María le había señalado que iba bien avanzada a pesar de su condición, Amalia estaba orgullosa de su hija. Porque no deseaba que María se considerará una niña "diferente", además de que no había muchas escuelas para María, Amalia la inscribía en escuelas "normales", no teniendo ningún problema. Llegó un momento en dónde debía inscribirla en un preescolar y como toda madre, quería anotarla en el mejor colegio de todos, así que pidió cita para que la entrevistaran y lograr que su hija quedará en aquel colegio reconocido. Ella iba feliz con María, porque ella también tenía que asistir, al momento de llegar para la entrevista, Amalia sintió algo raro, pero decidió ignorarlo, mientras dejaba a María jugar en el parque de aquella institución, ella paso a hablar con la profesora del salón y otro más. Estaba tranquila porque Amalia sabía que su hija era capaz de estar en ese lugar de renombre a pesar de su condición, pero algo de la entrevista le hizo ruido de inmediato a Amalia, porque no necesitaba de mucho para notar el comportamiento repelente de la maestra, igual andaba positiva, aún cuando le soltaron que tendría que pagar a un especialista para estar con su hija en las clases. Al final salió de la entrevista y el momento de evaluar a María llegó, así que segura de su hija y sus capacidades, Amalia la dejo entrar al salón para que evaluarán a María. A los minutos salió la maestra y con esa misma actitud déspota le suelta que su hija no puede asistir a esa institución, ya que no posee las capacidades necesarias para estudiar en el lugar. Amalia está desconcertada y espera la llegada de su hija a la cual le pregunta lo sucedido. María le cuenta que no hizo nada de lo que le pidieron, porque la maestra lo único que hizo fue pedirle que lo hiciera para acto seguido subir el tono de voz mientras le soltaba lo que debía hacer, sin una explicación más específica. Amalia estaba desconcertada del hecho de que la mujer que se hacía llamar maestra fuese tan poco profesional, con su hija que solamente tenía una condición motora, pero que era capaz de hacer lo mismo que otros niños, solamente que se necesitaba más paciencia. Esta historia que les acabo de contar es real (lo único que no es real son los nombres), le pasó a una amiga de mi sobrina, quien tiene una condición especial... #AlertaDeDebate Ahora... ¿Qué piensan ustedes al respecto? ¿Fue correcto la actitud que tomó esa maestra? ¿Actuó profesionalmente ante esa situación con la niña? #AlertaDeOpinión Por una parte, entiendo lo difícil que es llevar ese tipo de casos como maestros o profesores, porque a los profesores en general no les enseñan a tratar con niños especiales (hay una especialidad solo para eso), cosa que considero debe cambiar y al menos a uno deberían de darle una moción de lo que es, porque si, se dice que hay que tratarlos como otros niños, pero habrá casos donde el trato debe ser diferente (estoy especulando). A pesar de todo eso, considero que ese no es motivo para ser tan repelentes con esos niños, que no es como si ellos quisieran nacer así o algo similar. Una cosa es explicar a los padres que esos niños necesitan y requieren de un cuidado más individualizado, ya que es complicado tenerles el ojo cuando tienes que mirar a treinta o cuarenta niños más (quizás menos ya que se trata de colegio y eso raramente pasan de los 25). Aún así, dar esa explicación o admitir que uno desconoce la forma de tratar esos niños y se le complicará la tortilla, es mejor que andar con aires de grandeza y de inmediato saltar a "tiene que traer a un especialista", como si estuviera diciendo "yo no me encargaré de su niña especial", no es la mejor forma de actuar, más aún cuando se es docente. Ese tipo de comportamientos lo único que deja claro es que sin importar la cantidad de mensajes que se den de que debemos tratar a esos niños normal, pues no se está dando realmente, ya que a la primera que tenemos uno cerca lo repelemos como si fuesen mosquitos. Cosa que considero no es correcta. En mi caso, siendo honesta, no tengo ni la más remota idea de lo que tendría que hacer en esos casos, a veces dudo un poco, pero no por eso tengo derecho a actuar déspota ante el asunto. Nos estaremos leyendo en los comentarios, recuerden que así como personas en el mundo, hay opiniones, así que respetemos sobre todo aquellas que no son iguales. Que tengan todos un excelente día.
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6 comments
¿Que si actuó mal?..."Que digo mal", muy mal. Una demostración de falta de ética a su noble profesión y falta de respeto a sus semejantes. Creo que lo humano es lo que se le puede juzgar a esa señora y si lo hacemos sale "Raspada".
Eso mismo pensé, una cosa es explicar un motivo que podría tener peso por el cual no la acepta, pero de ahí a demostrarlo de tal forma deja mucho que decir, porque ese tipo de comportamientos se los llevan los niños.
Yo jamás he entendido como hay personas tan nefastas en oficios o profesiones dónde la empatía debe ser un requisito. Pasa con profesores, maestras,doctores, enfermeros etc .. sitios donde se supone debería haber empatía, esta última brilla por su ausencia. Que mal rato para esa madre y que injusto. Claro, hay que tener algo en cuenta, si de verdad los tests pertinentes arrojan que la niña le iría mejor con una atención más especializada como escuelas o institutos educativos de educación especial, entonces sería la mejor opción. Hay otros factores que también pueden ser traumáticos para el niño o la niña especial, como el rechazo por diferencias morfológicas, raciales, condiciones especiales etc.. De allí que muchos no opten por la opción tradicional. Saludos
Sí, es sorprendente la forma en que personas son empatía se encuentran en ese tipo de lugares donde tendría que sobrarle, ya que estamos hablando de niños o personas sensibles. Claro, entiendo el motivo por el cual no la quería, pero eso no justifica el trato, una cosa es explicarle con base (así como explicas tu) sobre los posibles problemas que pueden presentarse a mostrar una actitud tan déspota.
Primero que nada la actitud de la maestra carece de humanidad y empatía, probablemente está en el lugar incorrecto, no debería estar en un salón de clases enseñando, más bien debe estar ella sentada para que alguien le explique como debe tratar a las personas, ni hablar del área profesional y ética. Creo que estos problemas se evitan hablando claro desde el principio, tanto la madre como la directora y la maestra, porque es entendible que la niña necesita de ayuda profesional pero se le tiene que dar la oportunidad, solo que evidentemente la maestra no quiere hacerlo, no sé cómo están las leyes con respecto a eso, pero me parece que favorecen al niño por el derecho a la educación, así que podría meterse en un problema esa maestra y el plantel, yo siendo madre y queriendo el bien para mí hija me voy hasta las últimas consecuencias, pero eso sí... Que le cambien a esa maestra.
Saludos #Denis4, obviamente la actitud y maneras de la maestra no fue nada profesional, hay gente así, la niña para ella represento mas trabajo, cuidados y esfuerzo que el de un niño "normal" y ella no estaba para eso, de gente así esta lleno el mundo, lo triste es que se de en una maestra de preescolar que uno supondría son todo amor y ternura para con los peques, pero esa es la realidad que vivimos, doctores que te atienden con asco, maestras que les da repelus un niño con alguna discapacidad.